jueves, 16 de abril de 2015

Biografía del médium Daniel Dunglas Home




Daniel Dunglas Home nació en 1833 en Currie (Edimburgo, Escocia). De familia humilde, pero al parecer, con las maneras de una aristocracia decadente. Él adquirió esa forma elegante y refinada.

Desde temprana edad sorprendió a sus familiares con evidencias de poseer una notable potencia psíquica. También, ya desde niño, mostraba una salud frágil que lo acompañó durante su corta existencia.

Las cosas no iban bastante bien en esa familia, así que el joven Daniel emigró a los Estados Unidos, aceptando el ofrecimiento de su tía.

A 13 años de edad conoció a un chico llamado Edwin, pactaron que el primero en morir visitaría al otro. Una noche, en 1846, Daniel despertó al sentir la presencia de alguien al pie de su cama y vio a Edwin, rodeado por una aureola luminosa. Daniel dijo a sus tíos que Edwin había fallecido. Al confirmarse la noticia, los tíos se asustaron. A esto siguieron varios fenómenos inexplicables (golpes, sillas deslizándose solas, objetos volando…). Los tíos creyeron que el demonio había poseído al sobrino y lo expulsaron de su casa. Entonces, siendo Home un adolescente, se vio obligado a buscar otro hogar.
 
Fue acogido por unos amigos y posteriormente estuvo errando de ciudad en ciudad. Su mediumnidad se iba forjando con el tiempo, y allá donde paraba, daba sesiones (se cuenta que incluso 6 o 7 veces al día), mostrando sus dotes psíquicas a todos los asistentes. Al parecer, su mentora en el mundo psíquico y la que lo dio a conocer, presentándolo en sociedad, fue una prestigiosa médium americana de la época, Mrs. Hayden (la cuál es considerada por muchos la ``misionera´´ que llevó el Espiritualismo desde América al Reino Unido).

El siguiente año se presentó en el Primer Congreso de Espiritistas, celebrado en Cleveland (Ohio, Estados Unidos), y tuvo ocasión de realizar por primera vez en público un acto de levitación. Ya no temía, como al principio, el riesgo de la caída. Sabía subir y bajar ya a su antojo. Además hacía sonar las campanas a distancia, tocar un acordeón sin manipularlo y practicar la elongación (podía alargar su cuerpo, llegando a medir hasta 15 cms. más de altura).

Su salud era delicada, se le diagnosticó una grave afección pulmonar que lo obligó a seguir las prescripciones médicas y decidió volver a Inglaterra en 1855. Para aquel momento sus rentas eran modestas, aunque suficientes; no tenía ningún oficio y tenía escasas relaciones sociales.

Pero sus facultades extraordinarias, completamente independientes de su voluntad, aparecían y desaparecían con una rapidez desconcertante. Era un médium de efectos físicos con una capacidad de producir fenómenos, no vista hasta entonces.

Al llegar a Inglaterra, el dueño del hotel donde se alojó, invitó a algunas de las más destacadas eminencias de la época para que investigasen los fenómenos que Home producía. Personas interesadas en los fenómenos lo invitaron a hospedarse en sus casas, tal como ya había sucedido en Estados Unidos, y de esta forma recorrió Europa.

"Los hombres de ciencia se dividieron en partidos; a un lado los que no habían investigado cosa alguna sobre aquella materia (lo cual no obstaba para que sustentasen en contra las más virulentas opiniones); a otro los que reconocían que todo aquello era verdad, pero sin atreverse a proclamarlo; y finalmente, al otro, la valiente minoría de los Lodges, los Crookes, los Barretts y los Lombrosos, que admitían la verdad y se atrevían a proclamarla."

                                                                         Arthur Conan Doyle

Sus facultades fueron pausadas durante un año (previo aviso de los espíritus que se comunicaban con él), y este tiempo le sirvió para que se despertase en él una gran inquietud religiosa y así acercase a la Iglesia Católica , aunque temporalmente, pues se inclinó finalmente por formar parte de la Iglesia Ortodoxa.

Se relacionó con grandes personajes de su época. Como por ejemplo, el Papa Pío IX, el zar Alejandro II, Napoleón III, o su esposa, la emperatriz Eugenia de Montijo.

Se casó y tuvo un hijo. Su esposa era una afortunada aristócrata rusa que se empeñó en que recorriera Europa, para ser estudiado por los científicos más destacados de entonces. En esas experiencias fueron testigos de su capacidad de levitar, de extraer perfume de flores no existentes en forma material, para esparcirlo entre los asistentes; también de tomar carbones encendidos sin quemarse.

Quedó viudo y con problemas económicos, y fue por entonces cuando escribió un libro titulado "Incidentes en mi vida", que originó un fuerte rechazo por parte del Vaticano.

Tuvo un controvertido incidente con una anciana viuda que decidió adoptarlo. Él decidió mudarse con ella, acompañado de su hijo, pero al poco tiempo, después de muchos inconvenientes y contratiempos, la señora se arrepintió y le exigió la devolución de todo lo que le había dado. Para conseguir el dinero dictó conferencias en Inglaterra y firmó un contrato como corresponsal de guerra (fue la única época en que tuvo un trabajo estable).

Poco después, conoció a una joven rusa y volvió a contraer matrimonio. Luego viajó a Londres y se prestó a trabajar con William Crookes, físico y químico de renombre, interesado en el estudio de varios médiums, entre ellas Kate Fox, con quien Home tuvo muy buenas relaciones.

En algunas de esas sesiones el científico observó asombrado, como en presencia de Home, diferentes instrumentos musicales sonaban por la intervención espiritual; y constató que su capacidad mediúmnica reunía todas las facultades psíquicas, frecuentemente observadas separadas en otros.


En algunas de sus investigaciones, Crookes, situaba un acordeón -protegido por una jaula- debajo de la mesa para descartar cualquier tipo de fraude. Y durante las sesiones, sonaba ese instrumento como si alguien estuviese tocándolo.

Crookes finalizó sus investigaciones con Home en 1873.
 
“De todas las personas dotadas con un desarrollo poderoso de esta Fuerza Psíquica, quien ha sido “médium” aunque sea una palabra que proviene de otro origen, es el  Sr. Daniel Dunglas Home, el más notable; esto es principalmente debido a que en muchas ocasiones que he tenido para continuar mi investigación en su presencia, me ha permitido afirmar de manera concluyente la existencia de esta Fuerza.”

William Crookes

Este famosísimo médium mostró ante una gran multitud de asistentes, a lo largo de los años, diversos fenómenos. Pero sin duda, su episodio más famoso tuvo lugar una noche en la residencia de su amigo Lord Adare, junto a éste y a otros dos conocidos. En esta ocasión, Daniel entró en trance y levitando, salió por la ventana (de un tercer piso). Al rato, con los pies por delante, golpeó el cristal de una ventana del segundo piso y luego entró por ella. Mostrando, además, un gran cansancio y hablando en un idioma que los presentes desconocían.

El médium suspendió sus trabajos mediúmnicos para dedicarse a escribir su segunda serie de memorias, titulada "Luces y Sombras del Espiritismo". En este último libro declara su desconfianza hacia las manifestaciones no realizadas por él mismo, opinión que suponía una ofensa para otros médiums. También critica a Allan Kardec y a la Doctrina Espiritista (hay que saber que en aquella época el Espiritismo Francés y el Espiritismo Inglés discrepaban en algunos temas y D. D. Home, podía decirse, que representaba la cabeza visible de este último).

Tras una vida llena de excesos agotadores -gastando mucha energía- demostrando sus facultades mediúmnicas, la tuberculosis, que lo acompañó desde la infancia, lo llevó a la tumba en 1886, a la temprana edad de 53 años. Fue enterrado en el Cementerio de Saint Germain, en Laye (Francia), con los ritos de la Iglesia Griega.

En resumen, se podría decir que Daniel Dunglas Home tuvo muy mala prensa y muchos enemigos criticándolo por doquier. También estuvo metido en más de un escándalo, pero con respecto a sus actividades como médium, nunca hubieron indicios para acusarlo de fraude.

domingo, 15 de marzo de 2015

El Centro Espírita


Qué son:
  • Son núcleos de estudio, fraternidad, oración y trabajo, practicados dentro de los principios de la doctrina.
  • Son escuelas de formación espiritual y moral.
  • Son puestos de atención fraternal a todos los que llegan con el propósito de obtener orientación, esclarecimiento, ayuda o consuelo (todo esto, de forma gratuita y desinteresada).
  • Son talleres de trabajo que proporcionan a quienes los frecuentan oportunidades de ejercitar su propio mejoramiento íntimo, mediante la práctica del Evangelio en sus actividades.
  • Son casas donde los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos, tienen la oportunidad de convivir, estudiar y trabajar, para unir a la familia bajo la orientación del Espiritismo.
  • Son rincones de paz edificante, que ofrecen a quienes los frecuentan oportunidades de recuperación espiritual y de unión fraterna mediante la práctica del consejo que nos dio Jesucristo: “Amaos los unos a los otros”.
  • Son núcleos que se caracterizan por la sencillez propia de las primeras casas del Cristianismo naciente, por la práctica de la caridad y por la total ausencia de imágenes, símbolos, rituales y cualquier otra manifestación exterior.
  • Son las unidades fundamentales del Movimiento Espírita.
Sus objetivos:
  • Promover el estudio, la difusión y la práctica de la Doctrina Espí­rita, prestando atención a las personas que buscan esclarecimiento, orientación y amparo para sus problemas espirituales, morales y materiales que quieren conocer y estudiar la Doctrina Espí­rita y que quieren trabajar, colaborar y servir en cualquiera de las áreas de acción que la práctica espírita ofrece.
Sus actividades básicas:
  • Realizar reuniones de estudio de la Doctrina Espírita, en forma programada, metódica o sistematizada, destinadas a las personas de todas las edades y de todos los niveles culturales y sociales, que posibiliten un conocimiento generalizado y profundo del Espiritismo en cada uno de sus aspectos.
  • Realizar reuniones de explicación del Evangelio a la luz de la Doctrina Espírita, aplicación de pases y atendimiento fraterno a través del diálogo a las personas que se acercan y frecuentan el núcleo espírita en busca de esclarecimiento, orientación, ayuda y asistencia espiritual y moral.
  • Realizar reuniones de estudio, educación y práctica de la mediumnidad, en base a los principios y objetivos espíritas, a fin de esclarecer, orientar y preparar trabajadores para las actividades mediúmnicas.
  • Realizar reuniones de evangelización espí­rita para los niños y jóvenes, en forma programada, metódica o sistematizada, además de atenderlos, esclarecerlos y orientarlos según las enseñanzas de la Doctrina Espírita.
  • Realizar el trabajo de divulgación de la Doctrina Espírita a través de todos los vehí­culos y medios de comunicación social compatibles con los principios espí­ritas, tales como: charlas, conferencias, libros, periódicos, revistas, boletines, folletos, mensajes, radio, TV, afiches, cintas de vídeo y audio...
  • Realizar el servicio de asistencia y promoción social espí­rita destinado a personas carentes que buscan ayuda material: asistiéndolas en sus necesidades más inmediatas, promoviéndolas por medio de cursos y trabajos de formación profesional, y esclareciendolas con las enseñanzas morales del Evangelio a la luz de la Doctrina Espírita.
  • Estimular y orientar a quienes los frecuentan para la implantación y mantenimiento de reuniones de estudio del Evangelio en el Hogar, como apoyo a la armoní­a espiritual de sus familias.
  • Participar de las actividades que tienen como objetivo la unión de los espí­ritas y de las Instituciones Espí­ritas, y la unificación del Movimiento Espírita, mediante la conjunción de esfuerzos, la suma de experiencias, la permuta de ayuda y apoyo, la optimización de las actividades espiritistas y el fortalecimiento de la acción de los espí­ritas.
  • Realizar las actividades administrativas necesarias para su normal funcionamiento, compatibles con su estructura organizativa y con la legislación de su país.

sábado, 13 de diciembre de 2014

El Poder de la Oración



La oración es una invocación; por ella nos ponemos con el pensamiento en relación con el ser a quien nos dirigimos.

Puede tener por objeto suplicar, dar gracias o glorificar. Se puede orar para sí mismo, para otro, para los vivos y para los muertos. Las oraciones dirigidas a Dios son oídas por los espíritus encargados de la ejecución de su voluntad, y las que se dirigen a los buenos espíritus son transmitidas a Dios. Cuando se ruega a otros seres que a Dios, sólo es con el titulo de intermediarios, de intercesores, porque nada puede hacerse sin la voluntad de Dios.


El Espiritismo hace comprender la acción de la oración, explicando el modo de transmitir el pensamiento, ya sea que el ser a quien se ruega venga a nuestro llamamiento, o que nuestro pensamiento llegue a el.


Para formarse una idea de lo que sucede en esta circunstancia, es menester representar a todos los seres, encarnados y desencarnados, sumergidos con un fluido universal que ocupa el espacio, como aquí lo estamos en la atmósfera.

 
Ese fluído recibe una impulsión de la voluntad; es el vehículo del pensamiento, como el aire lo es del sonido, con la diferencia de que las vibraciones del aire están circunscritas, mientras que las del fluído universal se extienden hasta el infinito.

 
Luego, cuando el pensamiento se dirige hacia un ser cualquiera que está en la tierra o en el espacio, del encarnado al desencarnado o del desencarnado al encarnado, se establece una corriente fluídica entre los los, la cual transmite el pensamiento como el aire transmite el sonido.

 
La energía de la corriente está en razón con la del pensamiento y de la voluntad. Así es como la oración es oída por los espíritus en cualquier parte que se encuentren, como los espíritus se comunican entre sí, como nos transmiten sus inspiraciones y como se establecen relaciones a distancia entre los encarnados.

 
Esta explicación, es sobre todo, para aquellos que no comprenden la utilidad de la oración puramente mística; no es con objeto de materializar la oración, sino con el fin de hacer comprensible su efecto, manifestando que puede tener una acción directa y efectiva, sin que por esto deje de estar menos subordinada a la voluntad de Dios, juez supremo de todas las cosas y el único que puede hacer eficaz su acción.

 
Por la oración el hombre llama el concurso de los buenos espíritus que vienen a sostenerle en sus buenas resoluciones y a inspirarle buenos pensamientos, adquiriendo de este modo la fuerza moral necesaria para vencer las dificultades y volver a entrar en el camino derecho si se ha desviado, así como también puede desviar de sí los males que se atrae por sus propias faltas. Un hombre, por ejemplo, vé su salud deteriorada por los excesos que ha cometido, arrastrando hasta el fin de sus días una vida de sufrimientos; ¿tiene acaso, derecho a quejarse si no consigue la curación? No, porque en la oración hubiera podido encontrar la fuerza necesaria para resistir las tentaciones.
 
Si los males de la vida se dividen en dos partes, una compuesta de aquellos que el hombre no puede evitar y la otra de las tribulaciones cuya primera causa es él mismo por su incuria y sus excesos (capítulo V, número 4)*, se verá que ésta sobrepuja de mucho en número a la primera. Es, pues, evidente, que el hombre es el autor de la mayor parte de sus aflicciones, y que se las ahorraría si obrase siempre con moderación y prudencia.

 
No es menos cierto que estas miserias son resultado de nuestras infracciones a las leyes de Dios, y que si las observásemos puntualmente seríamos felices.

 
Si no traspasáramos el límite de lo necesario en la satisfacción de nuestras necesidades, no tendríamos las enfermedades que son consecuencia de los excesos y las vicisitudes que conducen a ellos; si pusiéramos límite a nuestra ambición, no temeríamos la ruina; si no quisiéramos subir más alto de lo que podemos, no temeríamos caer; si fuésemos humildes, no sufriríamos los desengaños del orgullo rebajado; si practicáramos la ley de caridad, no maldeciríamos ni seríamos envidiosos, ni celosos, y evitaríamos las querellas y las disensiones; si no hiciéramos mal a nadie, no temeríamos las venganzas, etc, etc.

 
Admitamos que el hombre no pueda nada sobre los otros males y que todas las oraciones sean superfluas para preservarse de ellos; ¿no sería ya bastante el que pudiera evitar todo lo que proviene de sus propios hechos? Pues aquí la acción de la oración se concibe perfectamente, porque tiene por objeto solicitar la inspiración saludable de los buenos espíritus, pidiéndoles fuerza para resistir a los malos pensamientos, cuya ejecución puede sernos funesta. En este caso no desvían el mal, sino que nos desvían a nosotros mismos del pensamiento que puede causarlo; en nada embarazan los decretos de Dios ni suspenden el curso de las leyes de la naturaleza; sólo nos impiden infringir estas leyes dirigiendo nuestro libre albedrío; pero lo hacen sin saberlo nosotros y de una manera oculta, para no encadenar nuestra voluntad.

 
El hombre se encuentra entonces en la posición de aquél que solicita buenos consejos y los pone en práctica, pero siempre es libre de seguirlos o dejarlos de seguir; Dios quiere que así suceda para que tenga la responsabilidad de sus actos dejándole el mérito de la elección entre el bien y el mal.
 
Esto es lo que el hombre siempre está seguro de obtener si lo pide con fervor, y a lo que sobre todo pueden aplicarse estas palabras: "Pedid y se os dará".


La eficacia de la oración, aun reducida a esta proporción, ¿no tendría, acaso, un resultado inmenso?

 
Estaba reservado al Espiritismo el probarnos su acción por la revelación de las relaciones que existen entre el mundo invisible y el mundo visible.

Pero no se limitan únicamente a éstos sus efectos. La oración está recomendada por todos los espíritus; renunciar a la oración es desconocer la bondad de Dios; es renunciar para sí mismo a su asistencia y para los otros al bien que puede hacérseles.


Dios, accediendo a la súplica que se le dirige, tiene la mira de recompensar la intención, la sinceridad y la fe del que ruega; por este motivo la oración del hombre de bien tiene más mérito a los ojos de Dios y siempre más eficacia que la del hombre vicioso y malo, porque éste no puede rogar con el fervor y la confianza que sólo se adquiere por el sentimiento de la verdadera piedad. Del corazón del egoísta, de aquél que ruega sólo con la articulación de la palabra, no pueden salir los impulsos de caridad que dan a la oración todo su poder. De tal modo así se comprende, que, por un movimiento instintivo, nos recomendamos con preferencia a las oraciones de aquellos cuya conducta se cree ser agradable a Dios, porque son más escuchados.

 
Si la oración ejerce una especie de acción magnética, podría creerse que su efecto está subordinado al poder fluidico; pero no sucede así: puesto que los espíritus ejercen esta acción sobre los hombres, suplen cuando es necesario la insuficiencia del que ora, ya obrando directamente "en su nombre", ya dándole momentáneamente una fuerza excepcional, cuando se le juzga digno de este favor o cuando la cosa puede ser útil.

 
El hombre que no se cree bastante bueno para ejercer una influencia saludable, no por esto debe abstenerse de rogar por otro, con el pensamiento de que no es digno de ser escuchado. La conciencia de su inferioridad es una prueba de humildad siempre agradable a Dios, que toma en cuenta la intención caritativa que le anima su fervor y su confianza en Dios, son el primer paso de la vuelta al bien, y los buenos espíritus se felicitan de poderle alentar. La oración que no se escucha es la del orgulloso que sólo tiene fe en su poder y en sus méritos, creyendo poder substituirse a la voluntad del Eterno.


El poder de la "oración" está en el pensamiento; no se concreta a las palabras, ni al lugar, ni al momento que se hace. Se puede, pues, rogar en todas partes y a todas horas, estando solo o acompañado. La influencia del lugar o del tiempo está en relación de las circunstancias que pueden favorecer el recogimiento.

La oración en común tiene una acción más poderosa cuando todos aquellos que oran se asocian de corazón a un mismo pensamiento y tienen un mismo objeto, porque es como si muchos levantasen la voz juntos y unísonos; pero ¡qué importaría estar unidos en gran número, si cada uno obrase aisladamente y por su propia cuenta personal! Cien personas reunidas pueden orar como egoístas, mientras que dos o tres, unidas en una común aspiración, rogarán como verdaderos hermanos en Dios, y su oración tendrá más poder que la de los otros ciento. (Cap. XXVIII, números 4 y 5)*.
 
"El Evangelio según el Espiritismo" (Allan Kardec)

martes, 2 de diciembre de 2014

Las Materializaciones de Katie King

 Imagen del espíritu materializado
de Katie King (fotografía de William Crookes)

William Crookes investigó entre 1871 y 1874, a una médium de 15 años llamada Florence Cook. La joven tenía fama de poseer grandes facultades psíquicas bajo la rara forma de materializaciones (facilidad de un espíritu para ser visto ante los ojos de cualquiera e incluso, en ocasiones, hacerse tangible) completas. Desde muy pequeña, Florence percibía espíritus y oía voces, pero sus padres no deseaban dar crédito a sus relatos. Los fenómenos producidos en su presencia eran cada vez más llamativos, voces directas, movimientos de objetos y otros, hasta culminar con la materialización de Katie King, espíritu que había encarnado, siglos atrás, en Annie Owen Morgan, bajo el reinado de Carlos II de Inglaterra y que había fallecido en la isla de Jamaica. Afirmó que era hija de John King, espíritu que por aquellos días presidía muchas sesiones en las que se obtenían diversos fenómenos materiales; y aclaró que King era un nombre genérico de ciertas clases de espíritus. Estas materializaciones eran parciales al principio, pero con el tiempo fueron haciéndose cada vez más completas y reales, saliendo del marco habitual de las manifestaciones de los espíritus. No sólo intercambiaba pensamientos con los presentes, a través de Florence Cook, sino que incomprensiblemente aparecía materializada por completo, es decir, con una total apariencia de vida orgánica.

Supuestamente se colocó a la disposición de William Crookes, para que éste certificara la legitimidad de los efectos por ella producidos, con la finalidad de responder a cierto crítico que la acusó de farsante. Los experimentos se realizaron en la casa del científico, utilizando un pequeño estudio y un laboratorio de química separados por una cortina. Miss Cook descansaba en la habitación interior, mientras en la exterior se ubicaban Crookes y otros observadores. Después de 20 minutos a una hora, aparecía una figura materializada por el ectoplasma (sustancia blanca y vaporosa que un médium emite por la boca u otros orificios corporales, en determinadas circunstancias, durante la comunicación con espíritus, formando apariencias de seres vivos) de la médium. En aquellos días era totalmente desconocida la existencia de esa sustancia y el proceso de su producción, que permitía la aparición de una mujer que caminaba, hablaba y actuaba en todos los sentidos como un ser independiente de la médium.

Durante esos 3 años se llevaron a cabo sesiones de materialización, en las cuales se pudo comprobar, a pesar de una semejanza inicial, la diferencia de forma, altura, color del cabello, imperfecciones de la piel y funciones fisiológicas entre Florence Cook y Katie King. Vio a la aparición trasladarse con libertad, hablar y expresar emociones; la fotografió en varias ocasiones, obteniendo 44 fotografías; y describió la forma en que se desvanecía gradualmente para luego desaparecer "como una muñeca de cera que se derrite." Crookes hizo una investigación escrupulosa y declaró que tenía la absoluta certeza de que eran dos entes distintos en lo que al cuerpo se refiere, tanto en su aspecto exterior como en los signos fisiológicos; completando un estudio publicado en su obra "Investigaciones sobre el Espiritualismo", donde afirmaba públicamente, que tenía seguridad absoluta en la legitimidad del fenómeno.


Por último, Katie manifestó su imposibilidad para continuar materializándose. Había pasado una etapa muy penosa para expiar sus faltas, había cumplido su misión de demostrar la existencia del mundo espiritual y ahora estaba preparada para elevarse a un grado superior. Sólo entonces sería cuando podría mantener comunicación mediante lucidez magnética con su médium Florence, a la que había cobrado cariño. Todos estos años, durante los cuales Florence se había prestado a la experimentación, su manutención estuvo asegurada por la donación que Mr. Blackhum de Manchester, había hecho.

Florence se convirtió en la Sra. Corner y volvió a ser noticia en 1879, porque al parecer, fue sorprendida cometiendo un fraude en la materialización de un espíritu llamado Mary, algo que dañó muchísimo el honor y la legalidad de la médium.

Por su parte William Crookes en 1898 ratificó su convicción sobre la legitimidad de los fenómenos en un discurso presidencial ante la Sociedad Británica en Bristol, cuando aludió a sus primeras investigaciones de carácter psíquico y se expresó en estos términos: "No he tocado otro punto de mayor interés, y para mí, el de más peso y de mayor alcance, en toda mi carrera científica. No hay episodio más generalmente conocido que la parte que tomé, hace ya muchos años, en ciertas investigaciones psíquicas. Han transcurrido treinta años desde que publiqué el relato de aquellos experimentos encaminados a demostrar que fuera de nuestros conocimientos científicos existe una Fuerza ejercitada por una inteligencia distinta de la inteligencia común de los mortales. No tengo que retractarme de nada de lo que entonces dije. Sigo fiel a los hechos que publiqué. Y aún podría añadir en corroboración de ellos, mucho más."

En su carta de pésame por el fallecimiento de Florence Cook-Corner, fechada el 24 de abril de 1904, William Crookes dijo así: "Sírvase expresar a la familia la más viva simpatía de la Sra. Crookes y mía por la irreparable pérdida sufrida. Espero que la creencia de que nuestros seres más queridos continúan velando por nosotros después de muertos- creencia a la cual tanto debe la mediumnidad de la señora Corner (o Florence Cook, como perdurará siempre en nuestra memoria) confortará y consolará a quienes ha dejado tras de sí."

viernes, 12 de septiembre de 2014

Diferencias entre Espiritismo y Parapsicología

 
 
Son muchos los que confunden estos dos grupos. De hecho, entre ambos, existen relaciones y analogías, pero también diferencias. Mientras que el Espiritismo es una doctrina, la Parapsicología aspira a ser reconocida como una ciencia. Al Espiritismo le interesa en alto grado la investigación y la experimentación en torno del amplio mundo de los fenómenos psíquicos, pero también se ocupa y se preocupa por el diseño y la fundamentación de una teoría filosófica que contribuya decisivamente a la expansión de la conciencia de los seres humanos y a su vez impulse su transformación moral. La Parapsicología concentra su interés en demostrar la existencia de facultades especiales del psiquismo humano que se manifiestan al margen de los recursos fisiológicos y desafían los límites que imponen las categorías físicas del tiempo y del espacio. En el ámbito parapsicológico, los temas filosóficos llaman poco la atención y menos aún las cuestiones morales.

El Espiritismo parte de una interpretación espiritualista de los fenómenos psíquicos, y los considera como manifestaciones del espíritu, es decir, de un ser que es capaz de superar las limitaciones sensoriales de su organismo físico y de trascenderlo después de la muerte, conservando su capacidad para seguir generando, desde esa dimensión ultraterrena, otros fenómenos psíquicos. Tomando en cuenta el origen de esas manifestaciones, el Espiritismo reconoce que ellas se polarizan en dos categorías: unas que se originan dentro de los procesos mentales de los seres encarnados (animismo) y las que son producidas por los seres desencarnados (mediumnidad).

La Parapsicología se ocupa de reunir evidencias que demuestran la realidad objetiva de la paranormalidad, y no se pronuncia por una interpretación acerca de su naturaleza, ya sea de tipo materialista o espiritualista.

Cuando se han presentado interpretaciones que abonan a favor de cualquiera de esas tesis, se debe tener presente que se hace en nombre personal y que no se compromete como un todo a esa disciplina. El Espiritismo respeta la neutralidad de la Parapsicología, y la considera una actitud prudente y razonable, ya que, en definitva, el objetivo de la ciencia no es de certificar si el materialismo o el espiritualismo poseen la razón, sino el de buscar la verdad con la misión suprema de ampliar el saber humano acerca de sí mismo, de la vida y del Universo.
 
Un dato importante es que no hay ninguna demostración de la Parapsicología que contradiga o coloque en entredicho cualquiera de los postulados básicos sustentados por el Espiritismo, y que, al contrario, las tesis que esencialmente son aceptadas por la mayoría de los parapsicólogos en el mundo, fueron proclamadas por Allan Kardec y sus continuadores, hace más de un siglo (el Codificador presentó sólidos argumentos dirigidos a probar la existencia de funciones psíquicas, de naturaleza extrafisiológica y extrafísica, en todos los seres humanos, las cuales dividió en dos categorías, una de efectos inteligentes y otra de efectos físicos. Este esquema fue mantenido por Richet cuando separó los fenómenos metapsíquicos en subjetivos y objetivos, y por Rhine cuando estableció que los fenómenos paranormales se expresan siguiendo dos líneas: los de percepción extrasensorial y los de psicocinesia.).

Todo cuanto la Parapsicología ha venido estudiando y comprobando en el campo de lo que antes se "mal denominaba" sobrenatural, todo el poder de la mente que se va demostrando, todo "imposible" de los viejos tiempos que viene siendo presentado como realidad (con el respaldo de una suma considerable de evidencias científicas), todo está consolidando los cimientos en que se apoya la doctrina espírita, y ratificando que la extensa fenomenología psíquica que se manifiesta en el hombre, es ya más clara y que es racionalmente explicada por las enseñanzas de la Doctrina Espírita (sin duda la filosofía que más información da acerca de todo).

En "El Libro de los Médiums", Kardec presentó una descripción pormenorizada de los fenómenos mediúmnicos y también de los que luego se llamarían paranormales, y allí mismo reconoció que el conocimiento de los hechos psíquicos que se originan en la mente del propio sujeto, sin la participación de espíritus desencarnados, es de alta importancia para la comprensión de los que son de carácter mediúmnico. Llegó a establecer una metodología rigurosamente científica para determinar el origen de cada fenómeno, que la interpretación fuese la última hipótesis y no la primera, a fin de examinar previamente todas las posibles explicaciones que prescindieran de la intervención de los espíritus:

"Los estudios nos enseñan a separar lo verdadero de lo falso o exagerado en los fenómenos que no nos explicamos. Si un efecto insólito se produce, ya sea un ruido, movimiento o aparición, inclusive, lo primero que debemos pensar es que se debe a una causa completamente natural porque es la más probable.

Hay que buscar entonces con todo cuidado esa causa y sólo admitir la intervención de los espíritus cuando exista pleno conocimiento de ello. Esta es la única manera de no engañarse."

viernes, 22 de agosto de 2014

La vida en el Mundo Espiritual


En el Mundo Espiritual encontramos muchas colonias y en ellas hay casas, escuelas, hospitales, plantas, animales, lagos, ministerios (lugares que organizan las actividades de la colonia y se preparan la reencarnaciones de los espíritus). Por ejemplo: "Nuestro Hogar" es una colonia muy conocida en la literatura espírita. Tenemos como referencia la novela que psicografió Chico Xavier, por medio del Espíritu André Luiz, en la que éste explicó al detalle como es dicha colonia y su experiencia allí (piche "aquí" para acceder para poder descargarse el libro desde la página de la F.E.E.). Tambien fue llevada al cine con el filme homónimo (piche "aquí" para poder ver la película íntegra on-line, en versión original subtitulada).

Algunas características:

Casas - Las casas en las colonias del mundo espiritual son similares a nuestros hogares, con camas, sofás, mesas, sillas, con jardines, un lugar agradable para vivir.

Plazas - Parte de una colonia del mundo de los espíritus con flores, árboles, bancos para sentarse y aves para alegrar el ambiente. También es un lugar donde los espíritus se reúnen con amigos para hablar.

La gente sentada en la mesa para una comida - La alimentación del mundo de los espíritus es más ligera, a base de frutas, jugos, sopas, agua. Cuanto más evolucionado es el Espíritu, menos necesita de alimento.

Cuentan con lagos, árboles y flores...

Durante la noche se ven personas que están conectadas por su cordón fluídico o cordón de plata desde la tierra y están visitando el mundo espiritual. Recuerda que se puede visitar a alguien desencarnado durante el sueño, a un hijo que falleció, a un amigo o a alguien que ya no se encuentra en la tierra.

Aerobús - Medio de transporte utilizados en el mundo espiritual, con capacidad para un gran número de pasajeros. Suspendido del suelo a una altura de unos cinco metros, de considerable longitud, conectado al un cable, invisible, con un gran número de antenas. Logra alta velocidad.

El Umbral (lugar transitorio de sufrimiento) - Los espíritus con muchos vicios o malas costumbres van a estos lugares de dolor, allí hay soledad y oscuridad, en vida tuvieron actitudes egoístas, les gusto la malicia, el chisme, la vanidad, el materialismo, la pereza, dando lugar a imperfecciones que los arrojan a estos lugares, pero tan pronto como se dan cuenta de sus errores y se acuerdan del Padre Creador y le piden perdón con sinceridad, realmente arrepentidos de sus faltas, son conducidos por Espíritus de Luz a colonias como Nuestro Hogar. Debemos orar por aquellos que ya desencarnaron para que se beneficien de las buenas vibraciones que le enviamos.

viernes, 11 de julio de 2014

La Desencarnación (Muerte Física)


Muchas son las personas que se preguntan que es lo que ocurre justo después de la desencarnación, es decir, después de la muerte del cuerpo físico, pues bien, leamos la observación del Maestro de Lyon, tras haber preguntado y obtenido respuestas de los Espíritus Superiores:

"En el momento de la muerte todo es al principio confuso. Hace falta al alma algún tiempo para recobrarse. Se halla como aturdida, al igual que el estado de un hombre que saliera de un sueño profundo y que tratara de darse cuenta de su situación. La lucidez de las ideas y el recuerdo del pasado le vuelven conforme se va borrando el influjo de la materia de que acaba de desembarazarse, y a medida que se disipa la especie de niebla que oscurece sus pensamientos.

La duración de la turbación que sigue a la muerte es muy variable. Puede ser de unas pocas horas como de varios meses, y hasta de muchos años. Aquellos en quienes es más breve son los que se han identificado en vida con su estado futuro, por cuanto comprenden de inmediato su situación.

La turbación presenta circunstancias particulares, de acuerdo con el carácter de cada individuo y, sobre todo, según el tipo de muerte experimentada. En las violentas, producidas por suicidio o suplicio, accidente, apoplejía o heridas, etcétera, el Espíritu se encuentra sorprendido, asombrado, y no cree haber muerto. Así lo sostiene con terquedad.

No obstante, ve su cuerpo, sabe que ese cuerpo es el suyo, y no comprende que se haya separado de él. Acude junto a las personas a quienes profesaba afecto, les habla y no comprende por qué ellas no le oyen. Esa ilusión dura hasta que el desprendimiento del periespíritu se ha consumado. Sólo entonces el Espíritu se recobra y comprende que ya no forma parte de los vivientes. Este fenómeno se explica con facilidad. Sorprendido de improviso por la muerte, el Espíritu está aturdido por el brusco cambio que en él se ha operado. Para él, la muerte sigue siendo sinónimo de destrucción, de aniquilamiento.

Ahora bien, como quiera que piensa, ve y entiende, en su opinión no está muerto. Lo que aumenta su ilusión es que se ve dueño de un cuerpo similar al anterior, por su forma, pero cuya etérea naturaleza no ha tenido todavía tiempo de estudiar. Lo cree sólido y compacto como lo era el primero, y cuando se le llama la atención sobre este punto se asombra de no poder palparlo. Este fenómeno es análogo al de los sonámbulos noveles, que no creen estar dormidos. Para ellos, el sueño es sinónimo de suspensión de las facultades. Y puesto que piensan libremente y ven, en su concepto no se hallan dormidos.

Algunos Espíritus presentan esta particularidad, aun cuando la muerte no los haya sorprendido en forma imprevista. Pero sigue siendo una particularidad más general en aquellos que, aunque enfermos, no pensaban que morirían. Se ve entonces el singular espectáculo de un Espíritu que asiste a su funeral como si se tratara del de un extraño, y hablando de él como de una cosa que no le concierne, hasta el momento en que comprende la verdad.

La turbación que sigue a la muerte no tiene nada de penoso para el hombre de bien. Es tranquila y semejante en todo a la que acompaña a un despertar apacible. En cambio, para aquel cuya conciencia no es pura, está llena de ansiedad y de angustias, que aumentan a medida que va comprendiendo su situación.

En los casos de muerte colectiva se ha observado que todos los que perecen al mismo tiempo no siempre se vuelven a ver de inmediato. En la turbación que sigue a la muerte, cada cual va por su lado, preocupándose tan sólo de aquellos que le interesan."

Allan Kardec 

Comparto con vosotros una escena de un pasaje del libro "Obreros de la vida eterna" (pichad sobre el título del libro, si os interesa leerlo o descargarlo directamente, desde la web de la Federación Espírita Española) de la autoría del Espíritu André Luiz y psicografiado por el médium brasileño Chico Xavier, pinchad sobre el siguiente enlace para ver la escena en YouTube: