lunes, 26 de octubre de 2015

El Alcoholismo



Tras la muerte del cuerpo físico, el adicto al alcohol continúa deseoso del “agua que los pajaritos no beben”, por cuanto el alcohol, aparte de los estragos en el cuerpo físico, provoca un condicionamiento en el cuerpo espiritual que impone la misma necesidad apremiante de beber.

¿Cómo satisfacerse, si le falta el cuerpo?
Hay un único medio, no menos espantoso, que él pronto dominará, ligarse al psiquismo de un adicto “vivo”, lo cual le permitirá experimentar las sensaciones de la bebida.
Un trance mediúmnico en orden inverso.
En lugar de que el encarnado recoja las impresiones del Espíritu, éste recoge sus sensaciones, al hacer uso de la bebida, satisfaciéndose.
Las personas sensibles a esa influencia son fácilmente dominadas, convirtiéndose en “jarras humanas”. Beben descontroladamente, actuando como instrumentos para la satisfacción de los compañeros invisibles.

-¡Es un sinvergüenza! Debía dormir la mona en la cárcel, dicen las personas refiriéndose al borrachín.
Es un obsedido. Necesita tratamiento médico y asistencia espiritual – enseña la Doctrina Espírita.

En los bares, donde el consumo de bebidas alcohólicas es expresivo, el ambiente espiritual asustaría al médium vidente.
Turbas de Espíritus enviciados rodean a los frecuentadores, sosteniendo en ellos la compulsión alcohólica.
Las reuniones sociales regadas con alcohol son muy frecuentadas por “gorrones” desencarnados, adictos del Más Allá.

Aprovechan el alto consumo de bebidas en esos ambientes, por cuanto el alcohol está reconocido como recurso para desinhibirse. Algunas dosis son suficientes para superar la timidez, favoreciendo la comunicación, y sin eso muchos invitados se sienten marginados.

 
Lo que no todos saben es que el alcohol no hace sino anestesiar centros de control de la conducta. Y como allí están, también, las bases físicas de la reflexión y del sentido de evaluación, el borrachín pasa a oscilar entre la expansión y la agresividad, la comunicabilidad y el ridículo, la relajación y la inconveniencia.

 
No raramente, sobreponiéndose a los adictos desencarnados que buscan los “jarras humanas”, hay obsesores crueles que se aprovechan de las brechas psíquicas abiertas por el alcohol.

 
Accidentes, riñas, agresiones, crímenes, desentendimientos, desuniones, desequilibrios, surgen a partir de la insidiosa acción de entidades de las sombras que se infiltran en la mente indefensa del alcoholizado, llevándolo a un comportamiento antisocial.

 
El problema fundamental del adicto es la incapacidad de ajustarse a las realidades existenciales. Alimentando una visión distorsionada, se engancha a la búsqueda de sensaciones, persiguiendo una euforia artificial, un cielo efímero cuyo paso siguiente es siempre un infierno de desequilibrios.

 
Impermeable a los consejos y orientaciones de amigos y familiares insiste en el vicio, perdiendo las mejores oportunidades de edificación de la jornada humana. Después, se sitúa en prolongadas fases de sufrimiento depurador en la Espiritualidad, cual labrador desavisado que cosecha espinas sembradas en campo fértil.

¡Cuántos males serían evitados! ¡Cuántos dolores no se producirían! ¡Cuántos problemas quedarían resueltos, si el alcoholismo de las conversaciones vacías de final de jornada laboral, de fértiles reuniones sociales, de perezosos fines de semana, fuese sustituido por la visita al enfermo, por la atención al necesitado, por el estudio edificante, por la participación en la actividad religiosa…

 
Los que así hacen no necesitan bebidas para experimentar relajación o fugaz euforia, por cuanto en ellos existe aquella vida abundante a que se refería Jesús. Aquella fuerza divina que vibra en las venas, cuando la mente se ve poblada de ideas y el corazón pulsa al ritmo de bendición del servicio en el campo del Bien.

                                                      (Tema: "Diabólico elixir", del libro: "Tiempo de Despertar")


Concluiré esta entrada en el blog con una frase de André Luiz en su libro, psicografiado por Chico Xavier, "Conducta Espírita":

 "Ante el cuerpo: precaverse de tóxicos, estupefacientes, licores, y del uso excesivo de drogas que vicien la composición fisiológica natural del organismo. Hay venenos que actúan gota a gota."

sábado, 24 de octubre de 2015

Determinismo

 
 
"Cualquier persona medianamente informada conoce el complejo de Edipo, consagrado por Sigmund Freud (1859-1939), como la tendencia de unirse los hijos a sus madres, en oposición a los padres. Freud se inspiro en una tragedia griega: Edipo Rey, de Sófocles (495-406 a. C). Edipo, según los oráculos, mataría a su padre y se casaría con la madre, lo que efectivamente aconteció, en una fantasía rellenada de lances dramáticos y delirantes, bien al gusto de la mitología griega. La tesis de Freud, pues, no resiste a los hechos.

Hay hijos “apasionados” por la figura paterna. Más allá de eso, la afinidad o animosidad entre padres e hijos transcurre mucho más de uniones amónicas o con conflictos de vidas anteriores. Si alguien reencuentra en el padre un rival del pasado, cuando disputaban el amor de una mujer, hoy posiblemente unida a ambos como madre y esposa, enfrentara conflictos en su relacionamiento. En contrapartida, se le da muy bien con el marido que fue amigo o familiar unido a su corazón. Y hay que considerar el comportamiento.

Si no cultivamos valores elementales de convivencia civilizada, comprensión, atención, respeto, tolerancia, cooperación, solidaridad…, los mejores amigos del pasado nos parecerán enemigos que nos detestaran en el ambiente domestico.

***

El aspecto más interesante de la famosa obra teatral de Sófocles atañe a la fatalidad. ¿Es posible a alguien nacer con el trágico destino de matar al padre y casarse con la madre o destinado a cometer atrocidades? Negativo.

No hay el determinismo para el mal. Nadie reencarna para ser suicida, alcohólico, fumador, toxicómano, adultero, traficante, ladrón, asesino, terrorista… Comportamientos de esa naturaleza configuran un desatino. ¡Jamás un destino!

***

Dirá el lector amigo que el oráculo no habría acertado el siniestro vaticinio, si no fuese ese el destino de Edipo. Oportuno no olvidar, pues, que estamos delante de una ficción, una historia de cuentos para adultos.

Preguntara usted:

¿Y en cuanto a los oráculos de hoy, representados por médiums, padres de santos, cartomancia, astrólogos y semejantes? ¿No anticipan, efectivamente, el futuro?

Considerando, en principio, que ellos hablan de generalidades. Así es más fácil. Si yo le hiciera diez previsiones superficiales sobre su futuro, envolviendo salud, negocios, vida afectiva, familia, viajes, por lo menos la mitad se cumplirá. Usted quedara admirado de mis poderes premonitorios, tan entusiasmado con los aciertos que no reparara en los desaciertos. Y hay un detalle: si el “oráculo” revela que tendré un día muy difícil, lleno de contratiempos, y creo firmemente en eso, así tendera a ocurrir. Estaré predispuesto a encontrar “un cuerno en la cabeza de un caballo”. Obviamente, hay individuos dotados de gran sensibilidad que pueden “leer” en nuestro psiquismo algo de lo que nos espera. En él pueden estar registrados algunos compromisos que habríamos asumidos al reencarnar, conjugando familia, profesión, trabajo, ideal…

Incluso así, no podrá hacer afirmaciones taxativas, dado que no siempre cumplimos en la Tierra lo que nos propusimos realizar, en el Más allá. Hay también, desajustes en el periespíritu, en nuestro cuerpo espiritual, resultado de faltas de esta existencia o precedente, que tiende a reflejarse en el cuerpo físico, dando origen a males variados.

Un sensitivo podrá identificarlos y hablarnos al respecto. Sin embargo, esos males no son inevitables. Es posible, con el empeño de renovación y la práctica del Bien, “depurar” el periespíritu favoreciendo una existencia saludable.

***

El ideal es vivir el hoy, procurando hacer lo mejor, sin preocuparnos con lo que vendrá. El futuro no está escrito. Hay apenas esbozos. El “Texto definitivo” está siendo escrito por nuestras acciones.

Jesús sabiamente enseño, en el Sermón de la Montaña, que a cada día basta su labor. Cuidemos de buscar el Reino de Dios en primer lugar, con el empeño en el Bien, y todo lo demás, acentúa el Señor, vendrá por añadidura de la misericordia divina."

Richard Simonetti
Extraído del libro “Livro Luzes no Caminho”
(Fragmento traducido por Jacob)

jueves, 16 de julio de 2015

La importancia de los Ángeles Guardianes



1-Según concepciones teológicas milenarias, todo ser humano tiene un ángel de la guarda. ¿Qué nos dice el Espiritismo al respecto?

Contamos, más apropiadamente, según la terminología espirita, con un mentor o varios de ellos. Son componentes de nuestra familia espiritual, ligados a nuestro corazón, que nos protegen e inspiran en las situaciones adversas. Esa realidad está expresada en todas las culturas y tradiciones, desde la más remota antigüedad.
 
2-Cuando alguien se suicida, ¿fallaron los mentores?

Ellos no son canguros lidiando con niños, ni tienen la responsabilidad de un guardaespaldas. Actúan como orientadores, procurando, a través de los conductos de la inspiración, mostrarnos los mejores caminos. Sobre todo, buscan desviarnos de semejante locura, cuando nos dejamos dominar por la desvariada suposición de que sería mejor morir.

3-¿Por qué no consiguen, con su inspiración, evitar que sus pupilos se comprometan en el suicidio?

Cuando el individuo comienza a darle vueltas a la idea del suicidio, entra en una especie de cortocircuito mental, una conturbación íntima, que lo hace impermeable a la ayuda espiritual.

4-¿No consigue captar sus pensamientos?

Exactamente. No podemos olvidar que nuestras relaciones con los Espíritus obedecen al factor sintonía, determinada por la naturaleza de nuestros sentimientos e ideas. Quien piensa en matarse está mucho más abierto a la sintonía con Espíritus perturbadores, que aprovechan esa brecha en sus defensas espirituales para inmiscuirse con sugerencias dañinas.

5-Entonces, ¿no hay nada que los benefactores puedan hacer?

Sí lo hay, por intermedio de personas ligadas al candidato al suicidio. Digamos que un amigo esté encerrado en su casa, en la inminencia de atentar contra la propia vida. Sus mentores pueden inspirarnos para visitarlo. Un simple contacto, una palabra, un gesto de solidaridad, pueden hacerle desistir de su intento, cambiando sus disposiciones Y abriendo campo para una ayuda más efectiva de la Espiritualidad.

6-¿Eso ocurre con frecuencia?

Sí, y sería mucho mayor el número de suicidios si no interviniesen los benefactores espirituales. Ellos tienen el mayor interés en preservar nuestra integridad, socorriendo no solamente a los candidatos al suicidio, sino a todos aquellos que enfrentan privaciones, problemas, dolencias y dificultades.

7-¿Puede ocurrir que los mentores espirituales no encuentren instrumentos de buena voluntad para intervenir?

Infelizmente, es lo que más ocurre. El número de personas abiertas al ejercicio de la fraternidad y con valores espirituales sólidos es muy escaso. Recuerdo el caso de un hombre que entraba en el edificio donde vivía, un domingo por la tarde. Vino a su mente la figura de un joven vecino, que vivía solo en otro piso. Sintió un fuerte deseo de visitarlo. Sabía que tenía problemas. No obstante, prefirió marcharse a descansar. Después supo que, mientras dormía, el vecino se mató. El deseo de visitarlo nació de la inspiración de los mentores espirituales. Infelizmente, él no prestó atención.

8-¿Podemos imputarle alguna culpa o responsabilidad en relación a la tragedia?

Evidentemente, no, ya que no tenía conciencia de lo que estaba aconteciendo, ni ejerció ninguna influencia sobre el suicida. Se sitúa apenas como un ejemplo de los problemas de los mentores espirituales cuando se disponen a socorrer a alguien por intermedio de un reencarnado. Difícilmente encuentran gente bien armonizada, dispuesta a ceder a las llamadas de la solidaridad.

(Texto extraído del libro “Suicidio todo lo que usted mesita saber… para no cometer este terrible error” de Richard Simonetti.)

domingo, 7 de junio de 2015

Milagros


Los espíritus informan que no existen milagros, sino mecanismos naturales, con manipulación de energías, cuando las condiciones son favorables. En la mayoría de los “milagros” en que ocurren curas, estas son momentáneas, con efectos de corta duración. Son producidas por la dinamización de las energías profundas de alguien, que es llevado a un estado de superexcitación a través de vigorosa actuación, altamente inductora, del “milagro”.
 
Es fácil observar como esas supuestas curas ocurren en un verdadero palco donde la fe es el ingrediente para la dramatización. Pasados aquellos momentos, todo vuelve a lo que era antes. Es claro que hay casos de curas definitivas, cuando la fe es profunda y verdadera y cuando hay merecimiento.

Los que “hacen milagros” son personas que poseen gran poder de inducción, una voluntad firme y pensamiento dominador. Con esos recursos, en algunos casos, ellos consiguen llevar a los que en ellos creen a dinamizar de tal forma sus propios potenciales, su fe, a punto de generar transformaciones orgánicas y otras consecuencias que son vistas como milagros.

En los cultos o misas de cura y pedidos de ayuda divina la propia vibración del ambiente, poderosamente transformada para ese fin, es un vehículo que favorece esa potencia de las energías de que hablamos, pudiendo producir acontecimientos poco comunes. En los casos de “expulsión de demonios” puede realmente pasar que algún espíritu obsesor encuentra más prudente apartarse de aquella confusión. También hay casos en que las personas que padecen obsesión son tan maltratadas por los que las exorcizan, con tales repercusiones en sus obsesores, que estos acaban perdiendo momentáneamente la sintonía con ellas.

Igualmente hay situaciones en que los espíritus obsesores quedan tan impresionados con todo aquel teatro, aquellas órdenes imperiosas que les son dadas en nombre de Dios, que acaban realmente apartándose de sus víctimas. Pero ese tipo de actuación no es saludable porque el obsediado vuelve a su vida de antes, sin haber aprovechado el episodio como palanca para su evolución y el espíritu obsesor va a continuar al acecho, aguardando nueva oportunidad para recomenzar la persecución con más seguridad. La mejor receta para ese tipo de problemas es aquella que el Maestro enseño: la reforma moral, el cambio en las actitudes y en las acciones, orientada por el Evangelio.

Milagros, ni Jesús los hizo. Él uso sus propios potenciales, su energía, su vibración de altísima frecuencia y sus conocimientos para realizar las curas y demás actos poco comunes. Otras circunstancias tenidas como sobrenaturales son apenas inusitadas, en las cuales son utilizados recursos de la propia naturaleza, de leyes naturales, manipulados por espíritus. La fraternidad y el entusiasmo reflejan el esplendor de las leyes de Dios.

Imprimir continuamente esos valores en nuestro ser es caminar en esa luz. El sentimiento fraterno tiene el poder de relajar, eliminar estrés y posibilitar mejor circulación de energías en el organismo. Equivale a salud y bienestar.

En el ámbito espiritual actúa como antídoto para el orgullo, el egoísmo, la ambición, la vanidad, la codicia, la agresividad e infinidad de otros valores negativos. Predispone la paz, serenidad, justicia, buen relacionamiento, comprensión, tolerancia, equilibrio y otros diversos valores positivos, abriendo camino para la sabiduría.

(Extraído del libro “Nosotros y el Mundo Espiritual”
Autora: Saara Nousiainen
Traducido por Jacob)

jueves, 4 de junio de 2015

El Ectoplasma


De aspecto viscoso, semilíquido y blanquecino, es una sustancia básica y muy importante para los efectos de materialización de objetos y espíritus. Para la ciencia académica, ectoplasma es la parte de la célula que esta entre la membrana y el núcleo o la porción periférica del citoplasma. Para el científico Charles Richet, es una sustancia que se cree ser la fuerza nerviosa y posee propiedades químicas semejantes a los del cuerpo físico, de donde proviene. Se presenta bajo un aspecto viscoso, blanquecino, casi transparente, con reflejos lechosos, se desvanece bajo la luz. Es considerado la base de los efectos mediúnicos llamados físicos, pues es a través de él que los espíritus pueden actuar sobre la materia. Entre tanto, para los espíritus, el ectoplasma es generalmente conocido como un plasma de origen psíquico, que se exhala principalmente del médium de efectos físicos y un poco de los otros. Se trata de una sustancia delicadísima que se sitúa entre el periespíritu y el cuerpo físico y, aunque sea algo deforme, es dotada de fuerte vitalidad, sirviendo de puente para unir los planos físicos y espiritual.

Históricamente, el ectoplasma ha sido identificado como algo producido por el ser humano, que, en determinadas condiciones, puede liberarlo, produciendo varios fenómenos. El ectoplasma es de difícil manipulación, pegajoso, no se moldea fácilmente. Por eso, exige práctica y técnica para que los espíritus puedan utilizarse de este fluido. No es el espíritu que se materializa, pero es el ectoplasma que se adhiere a la forma del preriespíritu de él. La sustancia sufre bastante la influencia de la luz del día y de la luz blanca, lo que causa interferencias en el fenómeno, tornándose ideal la utilización de una luz con tono rojizo. La materialización puede suceder bajo el efecto de la luz blanca, mas es preciso haber mucho ectoplasma. También es difícil hacer fotos de ese fenómeno con flash, una vez que hay interferencias de luz en ese momento. En las materializaciones, no es utilizando directamente el ectoplasma puro exhalado por el médium. Es necesario combinarlo con otros fluidos (espirituales, físicos), o sea, utilizar en las materializaciones el ectoplasma elaborado. La presencia de apenas una persona incrédula en el ambiente dificulta o hasta impide la adherencia del ectoplasma en el periespíritu del espíritu.

Combinación de fluidos:

La palabra ectoplasma da una idea de tratarse de algo único, mas, en verdad, es un gran conjunto, formado por la combinación de los fluidos del espíritu con el fluido animalizado del médium y los fluidos del ambiente. “Ahí tenemos el material leve y plástico de que necesitamos para la materialización”, explica el espíritu Aulus en el libro “En los Dominios de la Mediumnidad”. De una manera bastante rápida, podemos dividir el ectoplasma en tres elementos esenciales:

Fluido A, representando las fuerzas superiores y sutiles de la esfera espiritual; Fluidos B, definiendo los recursos del médium y de los compañeros que lo asisten; Fluidos C, constituyendo energías tomadas de la naturaleza terrestre.

Los Fluidos A pueden ser los más puros y los Fluidos C pueden ser los más dóciles, pero, los Fluidos B, nacido de la actuación de los compañeros encarnados y especialmente del médium, son capaces de estropear los mas nobles proyectos. En los círculos en que los elementos A encuentran una colaboración segura de los fluidos B, la materialización de orden elevada asume la sublimidad de los fenómenos. Todos los estudios hechos sobre las materializaciones de espíritus y los llamados efectos físicos demuestran que esos fenómenos ocurren solamente en la presencia de personas que pueden proporcionar ectoplasma. Eso lleva a la obvia conclusión de que los espíritus no producen ectoplasma, mas pueden apenas manipularlo. Inclusive, una observación más cuidadosa permite comprender que esta manipulación solo pude ocurrir con la convivencia consciente o inconsciente de los encarnados que comparten la sustancia. Si no fuese así, esos fenómenos ocurrirían con tamaña frecuencia e intensidad en lo cotidiano de la humanidad que los desencarnados pasarían a participar directamente en el mundo de los encarnados. De este modo, se puede deducir que el ectoplasma es un atributo del cuerpo físico, de la materia, una vez que el cuerpo humano es material, aunque controlado por el espíritu en el encarnado. Lo que se puede admitir que suceda es que los espíritus encarnados, en contacto con la materia durante la encarnación, manipulan de tal modo que producen lo que llamamos de ectoplasma. Esa producción se daría de modo automático e inconsciente, desde la concepción hasta el desencarne.

Los tipos de ectoplasma:

Ahora, si el ectoplasma está relacionado con la materia que constituye el cuerpo humano, debe existir también en los minerales, en las plantes y en los animales en general. En términos de complejidad, ese ectoplasma no debe ser igual o existente en los seres humanos. En principio, el ectoplasma mineral es lo más simple. En los vegetales, que se alimentan principalmente de materiales inorgánicos, el se presenta de modo relativamente más complejo, en virtud de haber sido trabajado por ellos a partir de la materia inicial. Ya en los animales, que se alimentan de producto mineral, vegetal y de otros animales, el ectoplasma debe adquirir una mayor complejidad. Así, en función de la especie de vegetal o animal, ciertamente habrá cualidades diferentes de ectoplasma. Esa deducción es fácil de ser hecha, pues, lo que se sabe, el ectoplasma no humano no es suficiente o adecuado para la realización de fenómenos físicos y de materialización, ya que, si fuese, el ectoplasma ocurriría libremente por la manifestación de espíritus desencarnados. Habría interferencia directa de este mundo de los encarnados, creando gran confusión.

En el libro “Espíritu, Periespíritu y Alma”, Hernani Guimarães Andrade propone la existencia de los siguientes tipos de ectoplasma: ectomineroplasma, originario de las materias minerales; ectofitoplasma, extraído de los vegetales; ectozooplasma, producido por los animales; ectohumanoplasma, generado por los humanos. Pero para efectos de simplificación de la terminología, en el sentido de volver al significado más accesible a las personas, podemos decir apenas ectoplasma mineral, vegetal, animal y humano.

¿El ectoplasma es materia? Podemos definir materia como todo lo que es constituido por los elementos químicos constantes de la clasificación periódica, mas allá, es claro, de los propios elementos y de las partículas subatómicas. Es también aquello que posee masa y energía, estando sujeto a la acción de la gravedad, tiene peso y ocupa un cierto volumen en el espacio, más allá de interaccionar físicamente con otras porciones de la materia de las reacciones químicas. Ya el ectoplasma está sujeto a la acción de la gravedad e interactúa físicamente con la materia del cuerpo humano.

En las fotografías, vemos salirle de la boca de un médium como si fuese un paño. El hecho de la sustancia cae en la dirección del suelo y del espíritu materializado a partir de estar junto al suelo son evidencias de que este fluido está sujeto a la acción gravitacional. Algunos autores que ya estudiaron el ectoplasma en trabajos de materialización y de efectos físicos verificaron la acción de la gravedad a través de balanzas. Por tanto, podemos concluir que el ectoplasma es materia ¿Podemos? Este raciocinio nos conduce a una conclusión bastante interesante, o sea, parece haber alguna cosa que se comporta como si fuese una materia paralela a la que la química describe. En otras palabras, es como si hubiese otro conjunto de elementos químicos coexistiendo con aquellos previamente conocido o previsto por la química, como si fuese posible establecer por lo menos otra clasificación periódica.

 (En la imagen vemos a la médium polaca Mme P. Stanislawa, desprendiendo una sustancia ectoplasma por la boca. Además, se puede observar como tiene la cara cubierta con un velo y las manos protegidas también por unas manoplas de gasa -pues ella fue una de las tantas médiums que fue estudiada e investigada por científicos y estudiosos formales en esta naciente ciencia-, para disipar cualquier tipo de duda que lleve a pensar en el fraude, pues por desgracia, algunos falsos médiums preparaban trucos para engañar a los más crédulos.)

Presentación y producción:

El ectoplasma es un combinado de sustancias. Cuando los espíritus desencarnados pueden disponer de él en bastante cantidad, lo utilizan para la producción de fenómenos mediúnicos de efectos físicos, combinándolo con otras sustancias extraídas del depósito oculto de la naturaleza. Para la visión de los desencarnados, el ectoplasma se presenta como un masa de gelatina pegajosa, semilíquida y blanquecina que es exhalada por todos los poros del médium, pero en mayor proporción por la nariz, por la boca, por los oídos, por las puntas de los dedos y hasta por el tórax. El aspecto del magnetismo, es la energía diseminada y presente en toda la naturaleza, la cual, por la ley evolutiva, es mas apurada en el hombre de lo que es en lo mineral, en lo vegetal o en lo animal. Deduciéndose que los espíritus encarnados, en contacto con la materia durante la encarnación, producen el ectoplasma, podemos llegar a algunas conclusiones. Si admitimos la existencia de esta sustancia en los minerales, en las plantas o en los animales, podemos entender que uno de los ingredientes que forma el ectoplasma es originario de los alimentos, en cuanto otro proviene del oxigeno que respiramos.

Todavía hay otro ingrediente, producido en el interior de las células de nuestro cuerpo físico. Lo que ocurre es una transformación de esos ectoplasmas primarios en ectoplasma humano. ¿Pero donde y cuando ocurre el proceso metabólico de las reacciones químicas, físicas y biológicas entre fluidos resultantes de la alimentación, de la respiración y de la actividad celular que generan el ectoplasma? Es difícil de afirmarse con certeza donde se forma en el ser humano. La observación indica un gran movimiento fluídico en el abdomen, en la altura del ombligo, a lo que lleva algunos investigadores a admitir que se forma ectoplasma en el aparato digestivo, a través del metabolismo de los alimentos en el cuerpo. Otro lugar en que es común se percibe que existe una gran cantidad de ese movimiento es en el tórax, haciendo algunos estudios concluyen que la producción de ese ectoplasma ocurre a través de la respiración por el oxigeno.

Como la ciencia académica admite que ese fluido se forma en el interior de las células, muchos entienden que el ectoplasma se forma por todo el cuerpo en el nivel celular, aunque en cantidad y calidad diferentes. La sangre puede moverlo hasta los pulmones, donde se libera para ser eliminado, de la misma forma que el carbono resultante del metabolismo. Entre tanto, para los espíritus, el ectoplasma es una sustancia delicada que se produce entre el periespíritu y el cuerpo físico, interactuando en el plano físico con el espiritual. Eso nos permite deducir que los fluidos resultantes de la alimentación, de la respiración y de la actividad celular son captados por medio de los chacras gástrico y esplénico, transformándose en ectoplasma en el interior del doble etérico. Podríamos llamar eso de “metabolismo del ectoplasma”. Mas es bueno recordar: en las materializaciones o en los fenómenos de efectos físicos, no se usa directamente el ectoplasma humano que exhala del médium. Es preciso combinarlo con otros dos tipos de fluidos (espirituales y de la naturaleza) para obtener el ectoplasma elaborado.

Artículo publicado en la "Revista Cristã de Espiritismo", edición especial sobre Materialización. Al utilizar el texto, por favor citar el autor y la fuente. Este artículo fue escrito por Edvaldo Kulcheski.
(Traducido del portugués al español por Jacob.)

domingo, 31 de mayo de 2015

Mozart y la vida en Júpiter



“En el planeta donde vivo, Júpiter, la música está por todas partes: en el murmullo del agua, en el ruido de las hojas, en el canto del viento. Las flores murmuran y cantan; todo produce sonidos melodiosos. ¡La Naturaleza es tan admirable! Todo nos inspira el deseo de estar con Dios.(...)
No tenemos instrumentos: son las plantas y los pájaros los coristas. El pensamiento compone, y los oyentes disfrutan sin audición musical, sin el recurso de la palabra, y eso a una distancia inconmensurable. En los mundos superiores esto es aún más sublime.”        

                                                                                                                                 Mozart

La descripción de Mozart sobre el lugar en que vive, en el mundo espiritual, es como su música: sublime, poderosa, plena de sensibilidad. Desencarnado sesenta y seis años antes del lanzamiento de "El Libro de los Espíritus", Mozart, en tanto, está muy presente en la Historia del Espiritismo. Además de haber sido evocado por Allan Kardec, dictó un fragmento de sonata a un médium y dibujó su casa en Júpiter diseñada por el Espíritu Bernard Palissy.

En la "Revue Spirite" de mayo de 1858, Allan Kardec publicó dos comunicaciones mediúmnicas espíritas del compositor austriaco. En ellas, Wolfgang Gottlieb Mozart está plenamente identificado, con sus preferencias, su amor por la música, su alegría transbordante, su gratitud a la vida, su emoción al hablar de Dios.

En los textos publicados en la sección "Conversaciones Familiares Más Allá de la Tumba" de la "Revue Spirite", Mozart responde inicialmente a veinte y ocho cuestiones formuladas por quienes lo evocaron. De estas, apenas las tres últimas versan sobre su personalidad. En las otras, él responde a preguntas generales sobre la vida en el mundo espiritual. Y, observa Kardec, sus palabras guardan notable concordancia con las respuestas dadas por otros Espíritus, inclusive las contenidas en "El Libro de los Espíritus".

La segunda evocación – que el Codificador supone que había sido hecha por un músico – expone aún mejor la personalidad encantadora de Mozart. Es allí que él habla sobre la música en el mundo en que vive. Bondadoso y gentil, anima al amigo encarnado y se dispone a inspirarlo. Se despide diciendo que se sentirá feliz si fuera evocado por músicos, pues desea contribuir para el progreso de todos.

Además de esas dos comunicaciones, Kardec publica en la "Revue Spirite" un artículo llamado "Música de Ultratumba"; Mozart acababa de dictar al médium Bryon-Dorgeval un fragmento de la sonata. El médium pidió a diversos artistas que oyesen la pieza, sin indicarles el origen. Todos en ella reconocieron, sin alguna duda, el cuño del compositor de "La Flauta Mágica".

El trecho de la sonata fue ejecutado en la sesión de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas del 8 de abril de 1859. En presencia de numerosos conocedores, la sonata fue ejecutada por la señorita de Davans, ex-alumna de Frederic Chopin. La pianista ejecutó antes una sonata de Mozart, compuesta cuando encarnado. «Todos fueron unánimes en reconocer no sólo la perfecta identidad del género, sino la superioridad de la composición espírita», escribió Kardec. Seguidamente, ella tocó un trecho de Chopin y el Codificador aprovechó la ocasión para evocar a los dos compositores. Ambos acudieron: Mozart con su alegre personalidad; Chopin entristecido y sombrío.

En aquella noche memorable, Mozart no sólo reconoció como de su autoría el fragmento de sonata, sino que elogió a Bryon-Dorgeval: «El médium que me sirvió de intérprete es un amigo que no me traicionó». Y declaró preferir el fragmento de sonata que hizo desencarnado a la que compuso en la Tierra. «La dulzura y el encanto en él (mediúmnico) están más vivos y más tiernos», explicó.

Pero ante la pregunta sobre la música en el mundo en que vive, él informa que los hombres tendrían dificultad de comprenderla, ya que les falta el sentido para ello. «En vuestra Tierra, vosotros hacéis la música; aquí, toda la naturaleza hace oír sonidos melodiosos». Luego, delante de la platea, el compositor desencarnado se rehúsa a ser sometido a pruebas: «¿Podrías tocar, tú mismo el piano?», preguntó Allan Kardec, a lo que Mozart respondió: «Sin duda podría, mas no quiero; es inútil». El Codificador indica, en la ocasión, que los Espíritus serios no se someten a pruebas. Las dos últimas frases del diálogo son puro divertimiento. Por un lado, Kardec provoca levemente al compositor: «Sin embargo, eso sería,  un poderoso motivo de convencimiento (tocar el piano)». Pero Mozart escapa con una salida típica de su genio: «¿Acaso no estáis convencidos?». (Lea la sesión integra en la página 22). El fragmento de sonata dictada por Mozart fue publicado por la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas y los interesados podían adquirirla en las oficinas de la Revue Spirite, en la Galerie d´Orléans 31, al costo de 2 francos. Copias de la sonata estaban entre las publicaciones espíritas quemadas en el Auto de Fe de Barcelona (por la Iglesia Católica), el 9 de octubre de 1861.

En agosto de 1858, también en la Revue Spirite, Mozart volvió a ser noticia. En el artículo intitulado: "Las Habitaciones del Planeta Júpiter", el médium y teatrólogo francés Victorien Sardou escribió sobre los diseños mediúmnicos que había recibido. Entre ellos está el de la casa de Mozart. Sardou responde a las críticas sobre la tesis de que habría vida en Júpiter y es elogiado por Kardec. «El autor de esa interesante descripción es uno de esos adeptos fervorosos y esclarecidos que no temen confesar francamente sus creencias, y se coloca encima de la crítica de personas que no creen en nada de aquello que sale del círculo de sus ideas. Ligar su nombre a una doctrina nueva, desafiando los sarcasmos, es un coraje que no es dado a todo el mundo, y felicitamos al señor V. Sardou por tenerlo. Su trabajo revela el escritor distinto que, aunque joven aún, ya conquistó un lugar honroso en la literatura, y une al talento de escribir, los profundos conocimientos de sabio; nueva prueba que el Espiritismo no recluta entre los ineptos y los ignorantes», escribió el Codificador.

(Una de las ilustraciones citadas, en las que, obtenidas mediúmnicamente, podemos hacernos una idea de cómo es la casa de Mozart en Júpiter)

 
En el mes siguiente, Kardec publicó las consideraciones de uno de los lectores de la revista sobre el diseño. La carta de ese lector, que había notado que Victorien Sardou no percibiera algunos detalles del grabado, fue comentado por el Codificador: «Insertamos con mucho agrado esa observación, en cuanto ella prueba hasta que punto el pensamiento del médium permaneció extraño a la confección del dibujo».

A continuación, puedes encontrar un enlace para poder escuchar en YouTube "La Sonata Mediúmnica de Mozart":

 https://www.youtube.com/watch?v=BJm1RvM8B1E

miércoles, 27 de mayo de 2015

Psicogénesis de la Ansiedad


Según el "Minidiccionario Sacconi de la Lengua Portuguesa", ansiedad significa “inquietud o dolor del espíritu causado por impaciencia o incertidumbre; nostalgia, aflicción.”.
El hombre terreno se acerca a la Era del Espíritu. En la actualidad, la ansiedad es un grave factor de perturbación y desequilibrio, siendo producto de conflictos íntimos entre tendencias y deseos inferiores (poder, hostilidad, agresividad, codicia, avaricia, envidia) que, al llegar a la consciencia para entrar en actividad, chocan con las nociones que proponen el buen sentido moral. No habiendo éste, la persona es insensible, fría, indiferente. Son los sentimientos de altruismo y deber, las aspiraciones de elevación espiritual y otros los que dan origen a la inquietud interior.
La ansiedad, siendo producto de conducta errónea, es una reacción saludable que, como forma de aflicción, estimula a buscar solución para el mal espiritual, retratando las desobediencias a la Ley Divina, en el curso de las cuales otras personas fueran seriamente perjudicadas. El trastorno de la ansiedad representa un miedo a no se sabe qué, un peligro interno, subjetivo, diferente de la ansiedad de adaptación, que tiene una razón objetiva, externa. En el trastorno de la ansiedad, la persona no sabe referenciar porque permanece ansiosa. Innumerables síntomas orgánicos y psíquicos puede ocurrir simultáneamente.
El miedo a no se sabe a qué, ocurre porque la persona trae en sí sentimientos contrapuestos, ambiguos, que van a repercutir en el cerebro, presentando síntomas físicos, como dolor en el pecho, aumento de la tensión arterial, taquicardia, mareos, dolor de cabeza, cefaleas, falta de aire, nudo en la garganta, nudo en el estómago, síntomas digestivos (diarreas, dolores estomacales etc.), y psicológicos, como depresión, fobias, insomnio, perdida de concentración y memoria, despersonalización, falta de realización, trastorno obsesivo compulsivo, hiperestesias (sensibilidad exacerbada a un estímulo recibido).
De cualquiera de los síntomas psíquicos pueden ocurrir otros. Una despersonalización, por derivados ejemplos, puede evolucionar para una situación anti social, tipo psicosis; una fobia puede manifestarse como trastorno físico, el llamado síndrome del pánico, por ejemplo, que es una exacerbación del síntoma; una pérdida de concentración o memoria, de repente, puede ser diagnosticada como un déficit de atención, que también puede ser derivado de la ansiedad; en las hiperestesias, en la persona queda muy irritada, puede llegar a la violencia, queda con los órganos sensoriales a flor de piel, en un circuito sensitivo, que puede o no avanzar hacia una disociación mental, en la que el individuo estaría caminando para una situación de boderline.
Esta hiperestesia ya sería el status medúmnico, cuando se dice que la persona está con los nervios a flor de piel, ya que está a merced de la actividad sensorial. Es la hiperestesia la que va hacer con que la persona entre en conexión mediúmnica. Como la sintonía de la persona no es buena, esa conexión no es positiva. ¿Y qué va ocurrir? Pues que esa conexión mediúmnica amplifica los síntomas. Es fundamental recordar que, cuando una persona tiene un problema psicológico, ella irradia una sintonía mental. El pensamiento tiene una determinada amplitud de onda y frecuencia, que va entrar en fase de acoplamiento con otras mentes que tiene aquel mismo patrón vibratorio. Luego, el problema psíquico inicial pasará a ser mucho mayor, será intensificado debido a las influencias mediúmnicas (espirituales), cuando ocurre un alargamiento de la percepción, captando la realidad metapsíquica.
El efecto mediúmnico provoca un efecto superlativo. Amplifica lo que la persona está centrando en ella, pudiendo llegar, en caso negativo, al punto de perder el control. Esa exacerbación puede llegar al extremo, de llevar a situaciones graves, tales como la violencia, el suicidio, homicidio, etc. También es posible considerar, en el caso de la hiperestesia exacerbada, que ella puede derivar en una despersonalización, resultando una fragmentación, un desdoblamiento medúmnico, así como la pérdida de contacto con la realidad, como consecuencia de la despersonalización. La persona se desconoce a sí misma, teniendo una sensación bastante desagradable, molesta.
Vemos que el trastorno de la ansiedad se presenta en la raíz de numerosas psicopatologías o trastornos psiquiátricos. André Luiz, en "Nuestro Hogar", elucida que los miedos tienen profundas raíces en el alma. Nos estamos aproximando a una era en que la medicina tendrá dominio sobre las dolencias orgánicas, mientras las molestias psíquicas aumentan, con probabilidad de haber un sobresalto de las tendencias infelices del Espíritu, manifestándolas de forma variada. Para muchos, las perturbaciones desaguan en el sistema límbico, generando los disturbios emocionales, que representan la inquietud y la perturbación interior del hombre, comprendiendo la ansiedad patológica, que es siempre la desconexión con el sentido más profundo de la Vida y de las circunstancias.
Es necesario salir de la visión académica y ver el hombre y la vida de una forma fragmentada. Somos seres espirituales, practicando en cuerpo energéticos. La mayoría de las dolencias son señales de la escasez evolutiva del Espíritu, teniendo como origen alguno de los vicios derivados del egoísmo. El tratamiento de la ansiedad pasa por la espiritualización del ser y, en ese campo, el Espiritismo hace una gran contribución, al elucidar y evidenciar que no somos el cuerpo, y sí almas inmortales en tránsito para la perfección, pues la vida continúa después de la muerte del cuerpo orgánico. Nos propone conocer la verdad, direcciona para la verdadera transformación, la que libera y promueve la consciencia para el nivel despierto. La verdadera consciencia es resultado de la experiencia con Dios.


Evanise M. Zwirtes 
-Psicoterapeuta-
(Texto extraído del “Periódico de Estudios Psicológicos”)