domingo, 31 de mayo de 2015

Mozart y la vida en Júpiter



“En el planeta donde vivo, Júpiter, la música está por todas partes: en el murmullo del agua, en el ruido de las hojas, en el canto del viento. Las flores murmuran y cantan; todo produce sonidos melodiosos. ¡La Naturaleza es tan admirable! Todo nos inspira el deseo de estar con Dios.(...)
No tenemos instrumentos: son las plantas y los pájaros los coristas. El pensamiento compone, y los oyentes disfrutan sin audición musical, sin el recurso de la palabra, y eso a una distancia inconmensurable. En los mundos superiores esto es aún más sublime.”        

                                                                                                                                 Mozart

La descripción de Mozart sobre el lugar en que vive, en el mundo espiritual, es como su música: sublime, poderosa, plena de sensibilidad. Desencarnado sesenta y seis años antes del lanzamiento de "El Libro de los Espíritus", Mozart, en tanto, está muy presente en la Historia del Espiritismo. Además de haber sido evocado por Allan Kardec, dictó un fragmento de sonata a un médium y dibujó su casa en Júpiter diseñada por el Espíritu Bernard Palissy.

En la "Revue Spirite" de mayo de 1858, Allan Kardec publicó dos comunicaciones mediúmnicas espíritas del compositor austriaco. En ellas, Wolfgang Gottlieb Mozart está plenamente identificado, con sus preferencias, su amor por la música, su alegría transbordante, su gratitud a la vida, su emoción al hablar de Dios.

En los textos publicados en la sección "Conversaciones Familiares Más Allá de la Tumba" de la "Revue Spirite", Mozart responde inicialmente a veinte y ocho cuestiones formuladas por quienes lo evocaron. De estas, apenas las tres últimas versan sobre su personalidad. En las otras, él responde a preguntas generales sobre la vida en el mundo espiritual. Y, observa Kardec, sus palabras guardan notable concordancia con las respuestas dadas por otros Espíritus, inclusive las contenidas en "El Libro de los Espíritus".

La segunda evocación – que el Codificador supone que había sido hecha por un músico – expone aún mejor la personalidad encantadora de Mozart. Es allí que él habla sobre la música en el mundo en que vive. Bondadoso y gentil, anima al amigo encarnado y se dispone a inspirarlo. Se despide diciendo que se sentirá feliz si fuera evocado por músicos, pues desea contribuir para el progreso de todos.

Además de esas dos comunicaciones, Kardec publica en la "Revue Spirite" un artículo llamado "Música de Ultratumba"; Mozart acababa de dictar al médium Bryon-Dorgeval un fragmento de la sonata. El médium pidió a diversos artistas que oyesen la pieza, sin indicarles el origen. Todos en ella reconocieron, sin alguna duda, el cuño del compositor de "La Flauta Mágica".

El trecho de la sonata fue ejecutado en la sesión de la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas del 8 de abril de 1859. En presencia de numerosos conocedores, la sonata fue ejecutada por la señorita de Davans, ex-alumna de Frederic Chopin. La pianista ejecutó antes una sonata de Mozart, compuesta cuando encarnado. «Todos fueron unánimes en reconocer no sólo la perfecta identidad del género, sino la superioridad de la composición espírita», escribió Kardec. Seguidamente, ella tocó un trecho de Chopin y el Codificador aprovechó la ocasión para evocar a los dos compositores. Ambos acudieron: Mozart con su alegre personalidad; Chopin entristecido y sombrío.

En aquella noche memorable, Mozart no sólo reconoció como de su autoría el fragmento de sonata, sino que elogió a Bryon-Dorgeval: «El médium que me sirvió de intérprete es un amigo que no me traicionó». Y declaró preferir el fragmento de sonata que hizo desencarnado a la que compuso en la Tierra. «La dulzura y el encanto en él (mediúmnico) están más vivos y más tiernos», explicó.

Pero ante la pregunta sobre la música en el mundo en que vive, él informa que los hombres tendrían dificultad de comprenderla, ya que les falta el sentido para ello. «En vuestra Tierra, vosotros hacéis la música; aquí, toda la naturaleza hace oír sonidos melodiosos». Luego, delante de la platea, el compositor desencarnado se rehúsa a ser sometido a pruebas: «¿Podrías tocar, tú mismo el piano?», preguntó Allan Kardec, a lo que Mozart respondió: «Sin duda podría, mas no quiero; es inútil». El Codificador indica, en la ocasión, que los Espíritus serios no se someten a pruebas. Las dos últimas frases del diálogo son puro divertimiento. Por un lado, Kardec provoca levemente al compositor: «Sin embargo, eso sería,  un poderoso motivo de convencimiento (tocar el piano)». Pero Mozart escapa con una salida típica de su genio: «¿Acaso no estáis convencidos?». (Lea la sesión integra en la página 22). El fragmento de sonata dictada por Mozart fue publicado por la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas y los interesados podían adquirirla en las oficinas de la Revue Spirite, en la Galerie d´Orléans 31, al costo de 2 francos. Copias de la sonata estaban entre las publicaciones espíritas quemadas en el Auto de Fe de Barcelona (por la Iglesia Católica), el 9 de octubre de 1861.

En agosto de 1858, también en la Revue Spirite, Mozart volvió a ser noticia. En el artículo intitulado: "Las Habitaciones del Planeta Júpiter", el médium y teatrólogo francés Victorien Sardou escribió sobre los diseños mediúmnicos que había recibido. Entre ellos está el de la casa de Mozart. Sardou responde a las críticas sobre la tesis de que habría vida en Júpiter y es elogiado por Kardec. «El autor de esa interesante descripción es uno de esos adeptos fervorosos y esclarecidos que no temen confesar francamente sus creencias, y se coloca encima de la crítica de personas que no creen en nada de aquello que sale del círculo de sus ideas. Ligar su nombre a una doctrina nueva, desafiando los sarcasmos, es un coraje que no es dado a todo el mundo, y felicitamos al señor V. Sardou por tenerlo. Su trabajo revela el escritor distinto que, aunque joven aún, ya conquistó un lugar honroso en la literatura, y une al talento de escribir, los profundos conocimientos de sabio; nueva prueba que el Espiritismo no recluta entre los ineptos y los ignorantes», escribió el Codificador.

(Una de las ilustraciones citadas, en las que, obtenidas mediúmnicamente, podemos hacernos una idea de cómo es la casa de Mozart en Júpiter)

 
En el mes siguiente, Kardec publicó las consideraciones de uno de los lectores de la revista sobre el diseño. La carta de ese lector, que había notado que Victorien Sardou no percibiera algunos detalles del grabado, fue comentado por el Codificador: «Insertamos con mucho agrado esa observación, en cuanto ella prueba hasta que punto el pensamiento del médium permaneció extraño a la confección del dibujo».

A continuación, puedes encontrar un enlace para poder escuchar en YouTube "La Sonata Mediúmnica de Mozart":

 https://www.youtube.com/watch?v=BJm1RvM8B1E

miércoles, 27 de mayo de 2015

Psicogénesis de la Ansiedad


Según el "Minidiccionario Sacconi de la Lengua Portuguesa", ansiedad significa “inquietud o dolor del espíritu causado por impaciencia o incertidumbre; nostalgia, aflicción.”.
El hombre terreno se acerca a la Era del Espíritu. En la actualidad, la ansiedad es un grave factor de perturbación y desequilibrio, siendo producto de conflictos íntimos entre tendencias y deseos inferiores (poder, hostilidad, agresividad, codicia, avaricia, envidia) que, al llegar a la consciencia para entrar en actividad, chocan con las nociones que proponen el buen sentido moral. No habiendo éste, la persona es insensible, fría, indiferente. Son los sentimientos de altruismo y deber, las aspiraciones de elevación espiritual y otros los que dan origen a la inquietud interior.
La ansiedad, siendo producto de conducta errónea, es una reacción saludable que, como forma de aflicción, estimula a buscar solución para el mal espiritual, retratando las desobediencias a la Ley Divina, en el curso de las cuales otras personas fueran seriamente perjudicadas. El trastorno de la ansiedad representa un miedo a no se sabe qué, un peligro interno, subjetivo, diferente de la ansiedad de adaptación, que tiene una razón objetiva, externa. En el trastorno de la ansiedad, la persona no sabe referenciar porque permanece ansiosa. Innumerables síntomas orgánicos y psíquicos puede ocurrir simultáneamente.
El miedo a no se sabe a qué, ocurre porque la persona trae en sí sentimientos contrapuestos, ambiguos, que van a repercutir en el cerebro, presentando síntomas físicos, como dolor en el pecho, aumento de la tensión arterial, taquicardia, mareos, dolor de cabeza, cefaleas, falta de aire, nudo en la garganta, nudo en el estómago, síntomas digestivos (diarreas, dolores estomacales etc.), y psicológicos, como depresión, fobias, insomnio, perdida de concentración y memoria, despersonalización, falta de realización, trastorno obsesivo compulsivo, hiperestesias (sensibilidad exacerbada a un estímulo recibido).
De cualquiera de los síntomas psíquicos pueden ocurrir otros. Una despersonalización, por derivados ejemplos, puede evolucionar para una situación anti social, tipo psicosis; una fobia puede manifestarse como trastorno físico, el llamado síndrome del pánico, por ejemplo, que es una exacerbación del síntoma; una pérdida de concentración o memoria, de repente, puede ser diagnosticada como un déficit de atención, que también puede ser derivado de la ansiedad; en las hiperestesias, en la persona queda muy irritada, puede llegar a la violencia, queda con los órganos sensoriales a flor de piel, en un circuito sensitivo, que puede o no avanzar hacia una disociación mental, en la que el individuo estaría caminando para una situación de boderline.
Esta hiperestesia ya sería el status medúmnico, cuando se dice que la persona está con los nervios a flor de piel, ya que está a merced de la actividad sensorial. Es la hiperestesia la que va hacer con que la persona entre en conexión mediúmnica. Como la sintonía de la persona no es buena, esa conexión no es positiva. ¿Y qué va ocurrir? Pues que esa conexión mediúmnica amplifica los síntomas. Es fundamental recordar que, cuando una persona tiene un problema psicológico, ella irradia una sintonía mental. El pensamiento tiene una determinada amplitud de onda y frecuencia, que va entrar en fase de acoplamiento con otras mentes que tiene aquel mismo patrón vibratorio. Luego, el problema psíquico inicial pasará a ser mucho mayor, será intensificado debido a las influencias mediúmnicas (espirituales), cuando ocurre un alargamiento de la percepción, captando la realidad metapsíquica.
El efecto mediúmnico provoca un efecto superlativo. Amplifica lo que la persona está centrando en ella, pudiendo llegar, en caso negativo, al punto de perder el control. Esa exacerbación puede llegar al extremo, de llevar a situaciones graves, tales como la violencia, el suicidio, homicidio, etc. También es posible considerar, en el caso de la hiperestesia exacerbada, que ella puede derivar en una despersonalización, resultando una fragmentación, un desdoblamiento medúmnico, así como la pérdida de contacto con la realidad, como consecuencia de la despersonalización. La persona se desconoce a sí misma, teniendo una sensación bastante desagradable, molesta.
Vemos que el trastorno de la ansiedad se presenta en la raíz de numerosas psicopatologías o trastornos psiquiátricos. André Luiz, en "Nuestro Hogar", elucida que los miedos tienen profundas raíces en el alma. Nos estamos aproximando a una era en que la medicina tendrá dominio sobre las dolencias orgánicas, mientras las molestias psíquicas aumentan, con probabilidad de haber un sobresalto de las tendencias infelices del Espíritu, manifestándolas de forma variada. Para muchos, las perturbaciones desaguan en el sistema límbico, generando los disturbios emocionales, que representan la inquietud y la perturbación interior del hombre, comprendiendo la ansiedad patológica, que es siempre la desconexión con el sentido más profundo de la Vida y de las circunstancias.
Es necesario salir de la visión académica y ver el hombre y la vida de una forma fragmentada. Somos seres espirituales, practicando en cuerpo energéticos. La mayoría de las dolencias son señales de la escasez evolutiva del Espíritu, teniendo como origen alguno de los vicios derivados del egoísmo. El tratamiento de la ansiedad pasa por la espiritualización del ser y, en ese campo, el Espiritismo hace una gran contribución, al elucidar y evidenciar que no somos el cuerpo, y sí almas inmortales en tránsito para la perfección, pues la vida continúa después de la muerte del cuerpo orgánico. Nos propone conocer la verdad, direcciona para la verdadera transformación, la que libera y promueve la consciencia para el nivel despierto. La verdadera consciencia es resultado de la experiencia con Dios.


Evanise M. Zwirtes 
-Psicoterapeuta-
(Texto extraído del “Periódico de Estudios Psicológicos”)

lunes, 25 de mayo de 2015

La Depresión (bajo la perspectiva Espírita)


Para superar la depresión es necesario cambiar la sintonía espiritual. Como los buenos espíritus que nos asisten no hacen otra cosa a no ser el bien, es imprescindible que, de nuestra parte, aprendamos también a hacerlo.
 
La depresión es una dolencia del alma. Siendo así, infelizmente, la ciencia materialista poco puede hacer a no ser minimizar los síntomas del enfermo para que este pueda convivir socialmente. Con eso, lo máximo que ella consigue es limitarle la capacidad mental y evolutiva, afectiva y de memoria.

Se estima que el 20% de la población del planeta sufre de este terrible mal. Datos revelados por investigaciones indican que la depresión es la segunda mayor causa de ausencia en el trabajo y la mitad de los deprimidos dejan de trabajar y tener una vida social. Normalmente, es catalogada por la medicina como una enfermedad cuyo tratamiento es para toda la vida, con un 50% de oportunidades de recaídas.

La peor consecuencia de la dolencia es el suicidio, una vez que el 15% de nuestros hermanos cometen este acto extremo.

Los principales síntomas son: insomnio, tristeza persistente, desánimo, alteración del apetito, falta de energía, baja productividad, perdida de placer. Persistiendo esos síntomas por más de dos semanas, significa que el individuo se encuentra en estado de crisis.
  • Influencias espirituales:
El espiritismo, que define al Espíritu como la esencia del propio ser, explica la depresión como una dolencia espiritual, una fase avanzada del proceso obsesivo, resultante del asedio persistente de espíritus inferiores sobre la mente del hombre y de los que lo envuelven. Por tanto, quien no crea en el Espíritu, o aun, poco conocimiento tiene sobre su naturaleza, no está en condiciones de conocer la causa y mucho menos de tratarla.

La verdad es que todos los seres humanos poseen una cierta sensibilidad mediúmnica, o sea, una determinada y variable predisposición orgánica en ser “susceptible” al mundo espiritual que lo circunda. Esa susceptibilidad ocurre en un nivel mental-emocional, de inteligencia a inteligencia, en que predomina la ley de sintonía. El tenor del pensamiento determina el tipo de la sintonía que establecemos, consciente o inconscientemente, con hombres o espíritus.

La mayoría de las depresiones nacen de un proceso obsesivo, normalmente derivado de una flaqueza moral que abre campo para espíritus malhechores y mal intencionados que pasan a imponer su voluntad sobre la voluntad del deprimido.

Los espíritus aun arraigados a la materialidad necesitan de alimento energético. Como a nadie  le gusta reflexionar sobre eso, aun es más fácil hacerles el asedio.

  • El aflorar de la mediumnidad:
Desde el tiempo de Allan Kardec los buenos espíritus afirman que, independientemente de creer o no creer, la humanidad está alcanzando un grado evolutivo en que la vuelve más sensible al contacto con los campos espirituales rodeando la Tierra. Estamos topándonos con el mundo espiritual y aun no percibimos eso.

Ahora, como es la sintonía la que determina el tipo de contacto con las inteligencias de las dimensiones espirituales, para que se supere la depresión es necesario que el enfermo cambie la sintonía que viene sustentando.

  • Interferencias espirituales nocivas:
Los efectos de la obsesión instalada son obvios: el propio enfermo se siente confuso en identificar la propia personalidad. Sus pensamientos se vuelven confusos y contradictorios, lo que le genera inseguridad y miedo. En un cuadro más agravado se observa la debilidad creciente, que es la perdida de energía vital. Por eso, en muchos casos, el deprimido siente fuertes dolores de estómago (perdida de energía por el plexo solar).

Todas las personas viciadas, por ejemplo, son médiums conscientes o inconscientes.

Las interferencias espirituales nocivas, causadas por la presencia actuante de espíritus malhechores, no hacen nada más que dinamizar la inconsistencia moral sustentada imprudentemente por el deprimido.
  • La puerta del alma se abre por el lado de dentro:
Quien trabaja efectivamente en la Doctrina Espírita y actúa en un centro bien orientado sabe que es perfectamente posible liberarse, en breve tiempo, del terrible flagelo que es la depresión.

De acuerdo con los Evangelios, Jesús, el Divino Maestro, no hacía otra cosa sino redirigir la sintonía de numerosos enfermos del cuerpo y del alma para las esferas superiores del sentimiento, con eso, curó a numerosos “endemoniados” y “lunáticos”.

Es de él la máxima preventiva:Vigilad y orad”.

Lo que la víctima de la depresión necesita comprender y asimilar es el hecho de que nadie puede abrir la puerta de nuestra alma, incluso que la fuerce, porque la cerradura está del lado de dentro. Solamente nosotros mismos podemos abrir la puerta para aquello que nos conviene.
  • Educando la sensibilidad:
Una de las sustentaciones doctrinarias del espiritismo es hacer que el ser humano se esfuerce para no entrar en sintonía con las fajas inferiores de la vida. Al contrario, se sintoniza con las fajas superiores.

Para eso es fundamental aprender a discernir el propio pensamiento del pensamiento invasor. Los factores que fastidian deben ser vencidos. Se trata de luchar o entregarse, forzar resistencia al aparentemente irresistible componente depresivo. Reconocer la propia fuerza de voluntad – normalmente, subyugada por la voluntad del agente perturbador – y nuevamente fortalecerla.

Pedir auxilio al Creador es el secreto. Asumir, con humildad y confianza, la condición de necesitados espirituales que somos, reconociendo el poder soberano de la luz divina que nos bendice constantemente y, para la cuál estamos temporalmente impermeables, en función de nuestro libre albedrío perfeccionado en el dolor.

No ejercitar la tristeza en ninguna hipótesis. Ni la amargura, ni la autopiedad, ni la búsqueda del aislamiento o de la fuga excesiva.
  • La depresión cesa con el cambio de la sintonía espiritual:
Muchos médiums que hoy militan con seguridad en las casas espíritas, equilibrados y sin alarde en la mediumnidad con Jesús, llegaron bajo las más opresoras señales de depresión. Algunos, habiendo pasado por clínicas o sanatorios para enfermos mentales. Aun así, a través de la ayuda que se permitirán a sí mismos, aprovechar la buena acogida de los benefactores de la casa, se esfuerzan en el estudio edificante, en la oración, en la meditación, absorbieron confiados las energía revitalizadoras del pase y pudieron “sentir la paz” proveniente de los buenos espíritus que los asisten en nombre de Dios.

Así, una vez reequilibrados, se integran en el servicio de auxilio a los semejantes, encajando en los trabajos asistenciales y espirituales de la casa cambiando, consecuentemente, la sintonía mental-emocional antes adoptada para otra elevada y moralizada.

Esto es un hecho común no sólo en el medio espírita y posible de comprobar. Por tanto, para superar la depresión es necesario cambiar la sintonía espiritual. Como los buenos espíritus que nos asisten no hacen otra cosa a no ser el bien, es imprescindible que, de nuestra parte, aprendamos también a hacerlo, lo que, ciertamente, asegurará tú protección y la posibilidad del descubrimiento seguro de nuestras potencialidades.

viernes, 1 de mayo de 2015

La Desobsesión



El "Más Allá", no está solamente poblado de bendiciones, sino también, de dolores. Los Espíritus, son los hombres despojados del cuerpo, conforme lo fueron siempre. Buenos o malos, de acuerdo a como se elevaron o se esclavizaron en la Tierra. Vicios que se enraizaron en los hombres, son la consecuencia de la interdependencia producida por una sintonía perfecta entre los huéspedes espirituales y los anfitriones carnales que se descuidan y resbalan por las rampas de los deslices morales en los cuales se desequilibran y agotan.

Fijaciones inabordables existentes en los repliegues del cerebro, como efecto de los mensajes (ideas desdichadas que culminan en alucinaciones, proceden de otras mentes liberadas de las neuronas cerebrales, produciendo cobranzas dolorosas y venganza).

Los disturbios del cuerpo, de la mente y de la emoción, sobrevienen por la acción de emanaciones tóxicas poderosas, que se exteriorizan de espíritus enfermos, que se imantan a hombres imprevisores, en procesos de ósmosis desdichada, en la que ambos se nutren y extenúan en prolongado curso de enfermedades del alma, de difícil catalogación.

En la Tierra todo son ondas, mentes, rayos, pensamientos que se confunden, se separan, se arrojan y sincronizan. En todas partes domina un intercambio vibratorio, siempre que se sitúen los propósitos y las aspiraciones mentales en una o en otra faja de ondas. Donde se encuentre el ideal humano, ahí se respirará el clima psíquico que le es correspondiente. "Donde esté el tesoro, ahí se encontrará el corazón", conceptuó Jesús con seguridad, y el testimonio de los hechos no se refiere exclusivamente al dinero y a los bienes materiales, sino, principalmente, a los valores que se les atribuye calidad, a los de orden interior, que predisponen a la gloria o al fracaso.

Examinando las consecuencias de tales adquisiciones negativas, que facilitan la unión mental con Espíritus infelices de la Erraticidad inferior, la problemática se revela grave para los hombres, manifestándose en la inmensa y variada forma de procesos desdichados de alienaciones obsesivas que se esparcen por doquier en el presente, como lo hicieron en el pasado.

El Evangelio pone énfasis en una saludable terapéutica cuando narra la intervención del Divino Maestro junto a los obsesos y obsesores, valiéndose de la autoridad que lo acreditaba como el Excelente Hijo de Dios. Reviviendo los sublimes momentos del Médico Celeste entre los hombres, el Espiritismo enseña las técnicas desobsesivas realizadas en las conmovedoras y nobles sesiones especializadas denominadas "de caridad", donde se rinde culto al Espíritu del Señor, en el ejercicio del bien sin límites.

Del diálogo con los desencarnados, surgieron los métodos con que Allan Kardec prescribió sabiamente como atender a los sufrientes de uno y otro lado de la vida o a los dos juntos, medicándolos con el esclarecimiento hábil, de acuerdo a la dificultad que posean, que es siempre consecuencia de la ignorancia y de las persistentes enfermedades morales, auxiliándolos con la fluidoterapia, la oración, el ejercicio de la caridad y con otros recursos con los que se produce la ruptura de las ligaduras angustiosas que los atan al dolor y a la desdicha. Sin embargo, es al encarnado a quien le cabe la parte más importante en la tentativa liberadora: restaurar íntimamente la paz al precio del trabajo cristiano y de la disciplina moral, por medio de la meditación de sus propios errores, del estudio de las leyes que rigen la vida, particularmente las que surgen de la ley de amor ultrajada.

En cada perseguido espiritual, se encuentran los gérmenes de crímenes no juzgados, de fugas al deber, de evasiones a la responsabilidad, que se transforman en matrices para registrar a aquellos que fueron sus víctimas y que ahora los vuelven a encontrar en situación de difícil manejo. No obstante, no hay nada que justifique la cobranza, porque ésta pertenece a las justicieras disposiciones de la Misericordia y de la Justicia Divinas. Intoxicados por el orgullo herido y vencidos por la propia falencia, tales víctimas del ayer, que a su vez, son antiguos verdugos del pasado, en vez de beneficiarse con los sufrimientos experimentados, se erigen en justicieros, envenenando sus sentimientos y obstruyendo la razón, hundiéndose más en dramas y caídas que son de difícil recuperación.

Por tal razón, el código del bien establece que el perdón es la terapia exitosa para la cura de las enfermedades del alma, y que la palabra evangelizante que se sustenta en una vida moral purificada, es el medicamento que sirve para disminuir la acidez del odio y la anestesia de la indiferencia en el clímax de las desuniones en las que pugnan enloquecidos, los pacientes de la obsesión.

"Sabemos quien eres tú, Jesús de Nazaret", exclamaron las Entidades perturbadoras que atenaceaban al obseso, cuando el Señor se le acercó en la Sinagoga. La gran mayoría somos aún espíritus imperfectos, y nos falta la autoridad real, busquemos en Jesús los valiosos recursos de la caridad y de la luz, de la misericordia y del amor, de la fraternidad y del bien que nos cabe ofrecer a los hermanos atribulados de la Tierra como a los del más allá, consumidos por obsesiones (en demostración soberana de que la muerte libera al espíritu del cuerpo, pero, no modifica estructuralmente a aquellos que atravesaron el portal de cenizas), los valores morales que habrán de guiarlos con seguridad hacia la sublime madrugada de la vida.

jueves, 16 de abril de 2015

Biografía del médium Daniel Dunglas Home




Daniel Dunglas Home nació en 1833 en Currie (Edimburgo, Escocia). De familia humilde, pero al parecer, con las maneras de una aristocracia decadente. Él adquirió esa forma elegante y refinada.

Desde temprana edad sorprendió a sus familiares con evidencias de poseer una notable potencia psíquica. También, ya desde niño, mostraba una salud frágil que lo acompañó durante su corta existencia.

Las cosas no iban bastante bien en esa familia, así que el joven Daniel emigró a los Estados Unidos, aceptando el ofrecimiento de su tía.

A 13 años de edad conoció a un chico llamado Edwin, pactaron que el primero en morir visitaría al otro. Una noche, en 1846, Daniel despertó al sentir la presencia de alguien al pie de su cama y vio a Edwin, rodeado por una aureola luminosa. Daniel dijo a sus tíos que Edwin había fallecido. Al confirmarse la noticia, los tíos se asustaron. A esto siguieron varios fenómenos inexplicables (golpes, sillas deslizándose solas, objetos volando…). Los tíos creyeron que el demonio había poseído al sobrino y lo expulsaron de su casa. Entonces, siendo Home un adolescente, se vio obligado a buscar otro hogar.
 
Fue acogido por unos amigos y posteriormente estuvo errando de ciudad en ciudad. Su mediumnidad se iba forjando con el tiempo, y allá donde paraba, daba sesiones (se cuenta que incluso 6 o 7 veces al día), mostrando sus dotes psíquicas a todos los asistentes. Al parecer, su mentora en el mundo psíquico y la que lo dio a conocer, presentándolo en sociedad, fue una prestigiosa médium americana de la época, Mrs. Hayden (la cuál es considerada por muchos la ``misionera´´ que llevó el Espiritualismo desde América al Reino Unido).

El siguiente año se presentó en el Primer Congreso de Espiritistas, celebrado en Cleveland (Ohio, Estados Unidos), y tuvo ocasión de realizar por primera vez en público un acto de levitación. Ya no temía, como al principio, el riesgo de la caída. Sabía subir y bajar ya a su antojo. Además hacía sonar las campanas a distancia, tocar un acordeón sin manipularlo y practicar la elongación (podía alargar su cuerpo, llegando a medir hasta 15 cms. más de altura).

Su salud era delicada, se le diagnosticó una grave afección pulmonar que lo obligó a seguir las prescripciones médicas y decidió volver a Inglaterra en 1855. Para aquel momento sus rentas eran modestas, aunque suficientes; no tenía ningún oficio y tenía escasas relaciones sociales.

Pero sus facultades extraordinarias, completamente independientes de su voluntad, aparecían y desaparecían con una rapidez desconcertante. Era un médium de efectos físicos con una capacidad de producir fenómenos, no vista hasta entonces.

Al llegar a Inglaterra, el dueño del hotel donde se alojó, invitó a algunas de las más destacadas eminencias de la época para que investigasen los fenómenos que Home producía. Personas interesadas en los fenómenos lo invitaron a hospedarse en sus casas, tal como ya había sucedido en Estados Unidos, y de esta forma recorrió Europa.

"Los hombres de ciencia se dividieron en partidos; a un lado los que no habían investigado cosa alguna sobre aquella materia (lo cual no obstaba para que sustentasen en contra las más virulentas opiniones); a otro los que reconocían que todo aquello era verdad, pero sin atreverse a proclamarlo; y finalmente, al otro, la valiente minoría de los Lodges, los Crookes, los Barretts y los Lombrosos, que admitían la verdad y se atrevían a proclamarla."

                                                                         Arthur Conan Doyle

Sus facultades fueron pausadas durante un año (previo aviso de los espíritus que se comunicaban con él), y este tiempo le sirvió para que se despertase en él una gran inquietud religiosa y así acercase a la Iglesia Católica , aunque temporalmente, pues se inclinó finalmente por formar parte de la Iglesia Ortodoxa.

Se relacionó con grandes personajes de su época. Como por ejemplo, el Papa Pío IX, el zar Alejandro II, Napoleón III, o su esposa, la emperatriz Eugenia de Montijo.

Se casó y tuvo un hijo. Su esposa era una afortunada aristócrata rusa que se empeñó en que recorriera Europa, para ser estudiado por los científicos más destacados de entonces. En esas experiencias fueron testigos de su capacidad de levitar, de extraer perfume de flores no existentes en forma material, para esparcirlo entre los asistentes; también de tomar carbones encendidos sin quemarse.

Quedó viudo y con problemas económicos, y fue por entonces cuando escribió un libro titulado "Incidentes en mi vida", que originó un fuerte rechazo por parte del Vaticano.

Tuvo un controvertido incidente con una anciana viuda que decidió adoptarlo. Él decidió mudarse con ella, acompañado de su hijo, pero al poco tiempo, después de muchos inconvenientes y contratiempos, la señora se arrepintió y le exigió la devolución de todo lo que le había dado. Para conseguir el dinero dictó conferencias en Inglaterra y firmó un contrato como corresponsal de guerra (fue la única época en que tuvo un trabajo estable).

Poco después, conoció a una joven rusa y volvió a contraer matrimonio. Luego viajó a Londres y se prestó a trabajar con William Crookes, físico y químico de renombre, interesado en el estudio de varios médiums, entre ellas Kate Fox, con quien Home tuvo muy buenas relaciones.

En algunas de esas sesiones el científico observó asombrado, como en presencia de Home, diferentes instrumentos musicales sonaban por la intervención espiritual; y constató que su capacidad mediúmnica reunía todas las facultades psíquicas, frecuentemente observadas separadas en otros.


En algunas de sus investigaciones, Crookes, situaba un acordeón -protegido por una jaula- debajo de la mesa para descartar cualquier tipo de fraude. Y durante las sesiones, sonaba ese instrumento como si alguien estuviese tocándolo.

Crookes finalizó sus investigaciones con Home en 1873.
 
“De todas las personas dotadas con un desarrollo poderoso de esta Fuerza Psíquica, quien ha sido “médium” aunque sea una palabra que proviene de otro origen, es el  Sr. Daniel Dunglas Home, el más notable; esto es principalmente debido a que en muchas ocasiones que he tenido para continuar mi investigación en su presencia, me ha permitido afirmar de manera concluyente la existencia de esta Fuerza.”

William Crookes

Este famosísimo médium mostró ante una gran multitud de asistentes, a lo largo de los años, diversos fenómenos. Pero sin duda, su episodio más famoso tuvo lugar una noche en la residencia de su amigo Lord Adare, junto a éste y a otros dos conocidos. En esta ocasión, Daniel entró en trance y levitando, salió por la ventana (de un tercer piso). Al rato, con los pies por delante, golpeó el cristal de una ventana del segundo piso y luego entró por ella. Mostrando, además, un gran cansancio y hablando en un idioma que los presentes desconocían.

El médium suspendió sus trabajos mediúmnicos para dedicarse a escribir su segunda serie de memorias, titulada "Luces y Sombras del Espiritismo". En este último libro declara su desconfianza hacia las manifestaciones no realizadas por él mismo, opinión que suponía una ofensa para otros médiums. También critica a Allan Kardec y a la Doctrina Espiritista (hay que saber que en aquella época el Espiritismo Francés y el Espiritismo Inglés discrepaban en algunos temas y D. D. Home, podía decirse, que representaba la cabeza visible de este último).

Tras una vida llena de excesos agotadores -gastando mucha energía- demostrando sus facultades mediúmnicas, la tuberculosis, que lo acompañó desde la infancia, lo llevó a la tumba en 1886, a la temprana edad de 53 años. Fue enterrado en el Cementerio de Saint Germain, en Laye (Francia), con los ritos de la Iglesia Griega.

En resumen, se podría decir que Daniel Dunglas Home tuvo muy mala prensa y muchos enemigos criticándolo por doquier. También estuvo metido en más de un escándalo, pero con respecto a sus actividades como médium, nunca hubieron indicios para acusarlo de fraude.

domingo, 15 de marzo de 2015

El Centro Espírita


Qué son:
  • Son núcleos de estudio, fraternidad, oración y trabajo, practicados dentro de los principios de la doctrina.
  • Son escuelas de formación espiritual y moral.
  • Son puestos de atención fraternal a todos los que llegan con el propósito de obtener orientación, esclarecimiento, ayuda o consuelo (todo esto, de forma gratuita y desinteresada).
  • Son talleres de trabajo que proporcionan a quienes los frecuentan oportunidades de ejercitar su propio mejoramiento íntimo, mediante la práctica del Evangelio en sus actividades.
  • Son casas donde los niños, los jóvenes, los adultos y los ancianos, tienen la oportunidad de convivir, estudiar y trabajar, para unir a la familia bajo la orientación del Espiritismo.
  • Son rincones de paz edificante, que ofrecen a quienes los frecuentan oportunidades de recuperación espiritual y de unión fraterna mediante la práctica del consejo que nos dio Jesucristo: “Amaos los unos a los otros”.
  • Son núcleos que se caracterizan por la sencillez propia de las primeras casas del Cristianismo naciente, por la práctica de la caridad y por la total ausencia de imágenes, símbolos, rituales y cualquier otra manifestación exterior.
  • Son las unidades fundamentales del Movimiento Espírita.
Sus objetivos:
  • Promover el estudio, la difusión y la práctica de la Doctrina Espí­rita, prestando atención a las personas que buscan esclarecimiento, orientación y amparo para sus problemas espirituales, morales y materiales que quieren conocer y estudiar la Doctrina Espí­rita y que quieren trabajar, colaborar y servir en cualquiera de las áreas de acción que la práctica espírita ofrece.
Sus actividades básicas:
  • Realizar reuniones de estudio de la Doctrina Espírita, en forma programada, metódica o sistematizada, destinadas a las personas de todas las edades y de todos los niveles culturales y sociales, que posibiliten un conocimiento generalizado y profundo del Espiritismo en cada uno de sus aspectos.
  • Realizar reuniones de explicación del Evangelio a la luz de la Doctrina Espírita, aplicación de pases y atendimiento fraterno a través del diálogo a las personas que se acercan y frecuentan el núcleo espírita en busca de esclarecimiento, orientación, ayuda y asistencia espiritual y moral.
  • Realizar reuniones de estudio, educación y práctica de la mediumnidad, en base a los principios y objetivos espíritas, a fin de esclarecer, orientar y preparar trabajadores para las actividades mediúmnicas.
  • Realizar reuniones de evangelización espí­rita para los niños y jóvenes, en forma programada, metódica o sistematizada, además de atenderlos, esclarecerlos y orientarlos según las enseñanzas de la Doctrina Espírita.
  • Realizar el trabajo de divulgación de la Doctrina Espírita a través de todos los vehí­culos y medios de comunicación social compatibles con los principios espí­ritas, tales como: charlas, conferencias, libros, periódicos, revistas, boletines, folletos, mensajes, radio, TV, afiches, cintas de vídeo y audio...
  • Realizar el servicio de asistencia y promoción social espí­rita destinado a personas carentes que buscan ayuda material: asistiéndolas en sus necesidades más inmediatas, promoviéndolas por medio de cursos y trabajos de formación profesional, y esclareciendolas con las enseñanzas morales del Evangelio a la luz de la Doctrina Espírita.
  • Estimular y orientar a quienes los frecuentan para la implantación y mantenimiento de reuniones de estudio del Evangelio en el Hogar, como apoyo a la armoní­a espiritual de sus familias.
  • Participar de las actividades que tienen como objetivo la unión de los espí­ritas y de las Instituciones Espí­ritas, y la unificación del Movimiento Espírita, mediante la conjunción de esfuerzos, la suma de experiencias, la permuta de ayuda y apoyo, la optimización de las actividades espiritistas y el fortalecimiento de la acción de los espí­ritas.
  • Realizar las actividades administrativas necesarias para su normal funcionamiento, compatibles con su estructura organizativa y con la legislación de su país.

sábado, 13 de diciembre de 2014

El Poder de la Oración



La oración es una invocación; por ella nos ponemos con el pensamiento en relación con el ser a quien nos dirigimos.

Puede tener por objeto suplicar, dar gracias o glorificar. Se puede orar para sí mismo, para otro, para los vivos y para los muertos. Las oraciones dirigidas a Dios son oídas por los espíritus encargados de la ejecución de su voluntad, y las que se dirigen a los buenos espíritus son transmitidas a Dios. Cuando se ruega a otros seres que a Dios, sólo es con el titulo de intermediarios, de intercesores, porque nada puede hacerse sin la voluntad de Dios.


El Espiritismo hace comprender la acción de la oración, explicando el modo de transmitir el pensamiento, ya sea que el ser a quien se ruega venga a nuestro llamamiento, o que nuestro pensamiento llegue a el.


Para formarse una idea de lo que sucede en esta circunstancia, es menester representar a todos los seres, encarnados y desencarnados, sumergidos con un fluido universal que ocupa el espacio, como aquí lo estamos en la atmósfera.

 
Ese fluído recibe una impulsión de la voluntad; es el vehículo del pensamiento, como el aire lo es del sonido, con la diferencia de que las vibraciones del aire están circunscritas, mientras que las del fluído universal se extienden hasta el infinito.

 
Luego, cuando el pensamiento se dirige hacia un ser cualquiera que está en la tierra o en el espacio, del encarnado al desencarnado o del desencarnado al encarnado, se establece una corriente fluídica entre los los, la cual transmite el pensamiento como el aire transmite el sonido.

 
La energía de la corriente está en razón con la del pensamiento y de la voluntad. Así es como la oración es oída por los espíritus en cualquier parte que se encuentren, como los espíritus se comunican entre sí, como nos transmiten sus inspiraciones y como se establecen relaciones a distancia entre los encarnados.

 
Esta explicación, es sobre todo, para aquellos que no comprenden la utilidad de la oración puramente mística; no es con objeto de materializar la oración, sino con el fin de hacer comprensible su efecto, manifestando que puede tener una acción directa y efectiva, sin que por esto deje de estar menos subordinada a la voluntad de Dios, juez supremo de todas las cosas y el único que puede hacer eficaz su acción.

 
Por la oración el hombre llama el concurso de los buenos espíritus que vienen a sostenerle en sus buenas resoluciones y a inspirarle buenos pensamientos, adquiriendo de este modo la fuerza moral necesaria para vencer las dificultades y volver a entrar en el camino derecho si se ha desviado, así como también puede desviar de sí los males que se atrae por sus propias faltas. Un hombre, por ejemplo, vé su salud deteriorada por los excesos que ha cometido, arrastrando hasta el fin de sus días una vida de sufrimientos; ¿tiene acaso, derecho a quejarse si no consigue la curación? No, porque en la oración hubiera podido encontrar la fuerza necesaria para resistir las tentaciones.
 
Si los males de la vida se dividen en dos partes, una compuesta de aquellos que el hombre no puede evitar y la otra de las tribulaciones cuya primera causa es él mismo por su incuria y sus excesos (capítulo V, número 4)*, se verá que ésta sobrepuja de mucho en número a la primera. Es, pues, evidente, que el hombre es el autor de la mayor parte de sus aflicciones, y que se las ahorraría si obrase siempre con moderación y prudencia.

 
No es menos cierto que estas miserias son resultado de nuestras infracciones a las leyes de Dios, y que si las observásemos puntualmente seríamos felices.

 
Si no traspasáramos el límite de lo necesario en la satisfacción de nuestras necesidades, no tendríamos las enfermedades que son consecuencia de los excesos y las vicisitudes que conducen a ellos; si pusiéramos límite a nuestra ambición, no temeríamos la ruina; si no quisiéramos subir más alto de lo que podemos, no temeríamos caer; si fuésemos humildes, no sufriríamos los desengaños del orgullo rebajado; si practicáramos la ley de caridad, no maldeciríamos ni seríamos envidiosos, ni celosos, y evitaríamos las querellas y las disensiones; si no hiciéramos mal a nadie, no temeríamos las venganzas, etc, etc.

 
Admitamos que el hombre no pueda nada sobre los otros males y que todas las oraciones sean superfluas para preservarse de ellos; ¿no sería ya bastante el que pudiera evitar todo lo que proviene de sus propios hechos? Pues aquí la acción de la oración se concibe perfectamente, porque tiene por objeto solicitar la inspiración saludable de los buenos espíritus, pidiéndoles fuerza para resistir a los malos pensamientos, cuya ejecución puede sernos funesta. En este caso no desvían el mal, sino que nos desvían a nosotros mismos del pensamiento que puede causarlo; en nada embarazan los decretos de Dios ni suspenden el curso de las leyes de la naturaleza; sólo nos impiden infringir estas leyes dirigiendo nuestro libre albedrío; pero lo hacen sin saberlo nosotros y de una manera oculta, para no encadenar nuestra voluntad.

 
El hombre se encuentra entonces en la posición de aquél que solicita buenos consejos y los pone en práctica, pero siempre es libre de seguirlos o dejarlos de seguir; Dios quiere que así suceda para que tenga la responsabilidad de sus actos dejándole el mérito de la elección entre el bien y el mal.
 
Esto es lo que el hombre siempre está seguro de obtener si lo pide con fervor, y a lo que sobre todo pueden aplicarse estas palabras: "Pedid y se os dará".


La eficacia de la oración, aun reducida a esta proporción, ¿no tendría, acaso, un resultado inmenso?

 
Estaba reservado al Espiritismo el probarnos su acción por la revelación de las relaciones que existen entre el mundo invisible y el mundo visible.

Pero no se limitan únicamente a éstos sus efectos. La oración está recomendada por todos los espíritus; renunciar a la oración es desconocer la bondad de Dios; es renunciar para sí mismo a su asistencia y para los otros al bien que puede hacérseles.


Dios, accediendo a la súplica que se le dirige, tiene la mira de recompensar la intención, la sinceridad y la fe del que ruega; por este motivo la oración del hombre de bien tiene más mérito a los ojos de Dios y siempre más eficacia que la del hombre vicioso y malo, porque éste no puede rogar con el fervor y la confianza que sólo se adquiere por el sentimiento de la verdadera piedad. Del corazón del egoísta, de aquél que ruega sólo con la articulación de la palabra, no pueden salir los impulsos de caridad que dan a la oración todo su poder. De tal modo así se comprende, que, por un movimiento instintivo, nos recomendamos con preferencia a las oraciones de aquellos cuya conducta se cree ser agradable a Dios, porque son más escuchados.

 
Si la oración ejerce una especie de acción magnética, podría creerse que su efecto está subordinado al poder fluidico; pero no sucede así: puesto que los espíritus ejercen esta acción sobre los hombres, suplen cuando es necesario la insuficiencia del que ora, ya obrando directamente "en su nombre", ya dándole momentáneamente una fuerza excepcional, cuando se le juzga digno de este favor o cuando la cosa puede ser útil.

 
El hombre que no se cree bastante bueno para ejercer una influencia saludable, no por esto debe abstenerse de rogar por otro, con el pensamiento de que no es digno de ser escuchado. La conciencia de su inferioridad es una prueba de humildad siempre agradable a Dios, que toma en cuenta la intención caritativa que le anima su fervor y su confianza en Dios, son el primer paso de la vuelta al bien, y los buenos espíritus se felicitan de poderle alentar. La oración que no se escucha es la del orgulloso que sólo tiene fe en su poder y en sus méritos, creyendo poder substituirse a la voluntad del Eterno.


El poder de la "oración" está en el pensamiento; no se concreta a las palabras, ni al lugar, ni al momento que se hace. Se puede, pues, rogar en todas partes y a todas horas, estando solo o acompañado. La influencia del lugar o del tiempo está en relación de las circunstancias que pueden favorecer el recogimiento.

La oración en común tiene una acción más poderosa cuando todos aquellos que oran se asocian de corazón a un mismo pensamiento y tienen un mismo objeto, porque es como si muchos levantasen la voz juntos y unísonos; pero ¡qué importaría estar unidos en gran número, si cada uno obrase aisladamente y por su propia cuenta personal! Cien personas reunidas pueden orar como egoístas, mientras que dos o tres, unidas en una común aspiración, rogarán como verdaderos hermanos en Dios, y su oración tendrá más poder que la de los otros ciento. (Cap. XXVIII, números 4 y 5)*.
 
"El Evangelio según el Espiritismo" (Allan Kardec)